Autor: Pastor Efraim Valverde, Sr.
Revista Maranatha Edición de Enero 2010 página 3.
Revista Maranatha Edición de Enero 2010 página 3.
“Y veía yo que este cuerno hacía Guerra contra los santos, y los vencía” (Dan. 7:21). “le fue dado hacer guerra contra los santos y vencerlos” (Ap. 13:7).
Para explicar el significado profético de “las bestias”, del “anticristo”, de “la marca de la bestia”, etc., me es imposible hacerlo en unos cuantos renglones. (Esto lo hago en forma extensa en un libro sobre el cual he estado trabajando por muchos años, y anunciando: “Adoradores de La Imagen de Dios o de La Imagen de La Bestia”). En cambio sí me es posible explicar en breve, el simbolismo de “Los Santos Vencidos” del que nos habla el Espíritu Santo en los textos proféticos, al principio citados. Comienzo aclarando que lo dicho sobre “los santos vencidos”, no es algo que tendrá que cumplirse allá en un lejano tiempo final, “después del rapto”, como falsamente lo enseñan los promotores del “Futurismo”.
Esto, al igual que todos los demás simbolismos que se mencionan en Daniel y en el Apocalipsis, son profecías que han estado teniendo ya su cumplimiento, con mayor particularidad en el transcurso de los últimos 19 siglos y medio. (Este período de tiempo, declaro, es a la vez, la última parte de la Septuagésima Semana de la profecía de Daniel; o sea el tiempo de la Gracia, el tiempo de la iglesia, el tiempo de los gentiles). Los santos, como se nos llama a los cristianos (verdaderos) en el Nuevo Testamento, somos los pecadores, entre los gentiles, quienes hemos sido santificados sola y únicamente por la Gracia de Dios y que integramos hasta hoy Su Iglesia. Durante todo el tiempo de los gentiles, de ellos está dicho que “ellos le han vencido (al diablo) por la sangre del Cordero, y por la palabra de su testimonio, y no han amado sus vidas hasta la muerte” (Apoc. 12:11). Más durante este largo periodo de tiempo, y hasta hoy, han estado también entre ellos “los santos vencidos”, no son los millones de fieles seguidores del Señor Jesús quienes durante todos estos siglos han sido muertos por su fe y por su amor hacia Él. Estos últimos son en todo caso, “los santos victoriosos”. Los “santos vencidos”, son aquellos quienes habiendo crecido en el Señor y aun habiéndole servido con fidelidad, llegó un tiempo en que aquel “sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Fil. 2:3-5), se apartó de sus vidas y dejaron su “primer amor” (Apoc. 2:4). Estos son, no solamente los que han negado al Señor para que no los maten, ni los que han regresado a los diferentes pecados morales de la carne, estos son también aquellos “hombres (ministros y miembros, varones y mujeres), vanagloriosos, soberbios… aborrecedores de lo bueno; traidores, arrebatados, hinchados…” quienes viven hasta hoy, “teniendo apariencia de piedad, más habiendo negado la eficacia de ella” (II Tim. 3:4). Estos son los que hasta hoy ignoran con pleno conocimiento que “el que no ama a su hermano, está en muerte”, que “cualquiera que aborrece a su hermano es homicida” (I Juan 3:14,15) y que esto es más que suficiente razón para estar vencidos. Hoy existe un gran número de cristianos quienes engañados por el Diablo viven creyendo que están bien, pero andan mal, pues son “santos vencidos”.
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