Autor: Pastor Efraim Valverde, Sr.
Revista Maranatha Edicion de Abril 2014 pagina 15.
Revista Maranatha Edicion de Abril 2014 pagina 15.
“Él entonces pidiendo luz, entró dentro, y temblando, derribóse a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos fuera, les dice: Señores, ¿qué es menester que yo haga para ser salvo? Y ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa” (Hechos 16:29-31).
Anticipo que este breve mensaje no es para todos. Es solamente para aquellos que ya se han convencido de que ninguna de las muchas cosas que este mundo ofrece ha podido darles esa paz interior que sus almas anhelan. Tampoco es para hacer adeptos tratando de convencer a alguien para que deje su religión y acepte alguna otra. Antes es más bien, para aquellos que ya han vivido la experiencia de que ninguna religión ha podido cambiar sus vidas. Este mensaje es con el fin de ayudar a aquellos quienes, a causa de las miserables circunstancias en que están viviendo hoy, fueren éstas, enfermedades, problemas conyugales o familiares, vicios, traumas, prisiones, etc., han llegado a la conclusión de que solamente Dios puede librarlos. Es para aquellos a quienes les ha llegado el momento en sus vidas en que se están preguntado hoy lo mismo que el carcelero de Filipos preguntó una vez a Pablo y a Silas: “¿Qué es menester que yo haga para ser salvo?” Si tú eres uno de ellos, en el amor de Cristo el Señor paso enseguida a explicarte el plan de la salvación de Dios exactamente de acuerdo como está descrito en la Santa Biblia.
Primer Paso:
Necesitas reconocer y confesar tu miseria y necesidad delante de Dios y arrepentirte con una verdadera sinceridad de todos tus pecados. Sin este paso fundamental todo lo demás sería en vano (Hechos 3:19).
Segundo Paso:
Necesitas ahora aceptar al Señor Jesús como el Salvador de tu alma y creer que por Su gracia y por Su sangre derramada en la cruz Él puede limpiar todos tus pecados, no importa cuán negros éstos fueren (Isaías 1:18).
Tercer Paso:
El hacer y creer lo anterior es la prueba de que ahora has sido participante del milagro de haber “nacido otra vez” (Juan 3:3), del milagro de ser “nacido de Dios”, de ser “engendrado de Dios” (1 Juan 5:18).
Cuarto Paso:
Ahora es imperativo que seas sumergido en las aguas del bautismo como el Señor mismo lo hizo, asegurándote que al hacerlo sea invocado sobre ti el Nombre de nuestro Señor Jesucristo (Hechos 2:38 y 4:12).
Quinto Paso:
Siendo ahora un hijo de Dios (Juan 1:12), “una nueva criatura en Cristo” (2 Corintios 5:17), permite que el mismo Señor, quien ahora vive en ti, te enseñe cómo has de vivir, qué es lo que debes de hacer y lo que no te conviene.
Sexto Paso:
El Señor ha prometido el poder de Su Santo Espíritu a cada uno de Sus hijos para ayudarnos a vencer y dar los “frutos del Espíritu” (Gálatas 5:22-23). Pídelo juntamente con la señal de “hablar en otras lenguas” (Hechos 2:4).
Séptimo Paso:
Ejercítate ahora en leer la Palabra de Dios para que crezcas espiritualmente y tu fe se afirme. Procura orar al Señor lo más que puedas. Ocúpate hasta donde fuere posible en servir, haciendo las obras de Dios.
Paso Final:
Procura ahora el vivir el resto de tu vida en paz, en santidad, amando a todos y en comunión con los que aman al Señor así como tú lo amas ahora. Procura hasta donde fuere posible la compañía de aquellos quienes viven “esperando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo” (Tito 2:13).
Conclusíon:
Si nosotros no te conocemos, Dios sí te conoce, y nuestra oración es que Él te bendiga. Pedimos a la vez, al Señor Jesús, que obre para que lo descrito aquí pueda traer a tu vida el cambio que deseas. Si el Señor pone ahora en tu corazón el deseo de que te ayudemos en alguna forma que nos fuere posible, estamos para servirte
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