Autor: Pastor Efraim Valverde, Sr.
Revista Maranatha Edición de Julio 2005 página 5.
Revista Maranatha Edición de Julio 2005 página 5.
“Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura, el que creyere Y FUERE BAUTIZADO será salvo, más el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:15 y 16)
Este asunto es de suma importancia, tanto para los fieles que ya sirven al Señor, como para los simpatizadores del Evangelio que quieren conocer las verdades de Dios, por lo que en esta ocasión nos ocuparemos de ello.
El Señor después de haber cumplido con el tiempo de Su ministerio terrenal, en el cual predicó Su Evangelio e hizo muchas y grandes manifestaciones de Su poder, ya resucitado y para ascender a los cielos ordenó a sus Apóstoles diciendo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura, el que creyere Y FUERE BAUTIZADO será salvo, más el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:15 y 16). En el Evangelio según Mateo, capítulo 28 verso 19, el Señor dijo: “Por tanto id, y doctrinad a todos los gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.
El Señor después de haber cumplido con el tiempo de Su ministerio terrenal, en el cual predicó Su Evangelio e hizo muchas y grandes manifestaciones de Su poder, ya resucitado y para ascender a los cielos ordenó a sus Apóstoles diciendo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura, el que creyere Y FUERE BAUTIZADO será salvo, más el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:15 y 16). En el Evangelio según Mateo, capítulo 28 verso 19, el Señor dijo: “Por tanto id, y doctrinad a todos los gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.
Los apóstoles supieron tomar con toda la importancia que corresponde el mandamiento del bautismo, y en el día del Pentecostés después de haber recibido el Don del Espíritu Santo, pusieron por obra por primera vez el mandamiento dado por el Señor, diciendo a la multitud reunida que preguntaba diciendo: ¿Qué haremos? “Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno vosotros en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38). El Evangelista Felipe de Samaria también bautizó a los Samaritanos en el Nombre del Señor Jesús, según Hechos 8:16. Pedro estando en casa del centurión gentil Cornelio, después de que también recibieron el don del Espíritu Santo, también los mandó bautizar en el Nombre del Señor Jesús, según Hechos 10:48. El apóstol Pablo encontró en Efeso a unos creyentes en el mensaje de Juan el Bautista, y después le mando bautizar en el nombre del Señor Jesús (Hechos 19:5), y él mismo a su vez, da testimonio de haber sido bautizado invocando el nombre de Jesucristo según Hechos 22:16.
El Apóstol Pablo en su carta a los Romanos señala que los miembros de la Iglesia en ese lugar fueron también bautizados en el nombre de Cristo Jesús, (según Romanos 6:3) y en su carta a la Iglesia de Galacia menciona la misma grande verdad (Gálatas 3:27). Creo que con las Escrituras que hemos citado es suficiente para comprobar la importancia y lo fundamental de esta importante doctrina del BAUTISMO EN EL NOMBRE DE JESUCRISTO PARA EL PERDÓN DE PECADOS.
Ahora alguien preguntará: ¿Por qué es que bautizaron siempre los apóstoles en el nombre de JESUCRISTO y no en los nombre del PADRE, Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO, y la sencilla y clara respuesta es la siguiente: Ellos sabían que NO HAY MÁS QUE UN SOLO DIOS, y que ese único y eterno Dios que es El PADRE, ha querido también manifestarse como EL HIJO para redimirnos a sus hijos, del pecado, y Él mismo también es el ESPÍRITU SANTO que ha ungido con su Don precioso a los que en Él han y hemos creído, por lo tanto, el nombre del Padre, el nombre del Hijo, y el nombre del Espíritu Santo, es: JESUCRISTO, que es el nombre de Dios dado para salvación. (Hechos 4:12).
El Apóstol Pablo en su carta a los Romanos señala que los miembros de la Iglesia en ese lugar fueron también bautizados en el nombre de Cristo Jesús, (según Romanos 6:3) y en su carta a la Iglesia de Galacia menciona la misma grande verdad (Gálatas 3:27). Creo que con las Escrituras que hemos citado es suficiente para comprobar la importancia y lo fundamental de esta importante doctrina del BAUTISMO EN EL NOMBRE DE JESUCRISTO PARA EL PERDÓN DE PECADOS.
Ahora alguien preguntará: ¿Por qué es que bautizaron siempre los apóstoles en el nombre de JESUCRISTO y no en los nombre del PADRE, Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO, y la sencilla y clara respuesta es la siguiente: Ellos sabían que NO HAY MÁS QUE UN SOLO DIOS, y que ese único y eterno Dios que es El PADRE, ha querido también manifestarse como EL HIJO para redimirnos a sus hijos, del pecado, y Él mismo también es el ESPÍRITU SANTO que ha ungido con su Don precioso a los que en Él han y hemos creído, por lo tanto, el nombre del Padre, el nombre del Hijo, y el nombre del Espíritu Santo, es: JESUCRISTO, que es el nombre de Dios dado para salvación. (Hechos 4:12).
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