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Para Que Vuestras Oraciones No Sean Impedidas

7/16/2016

 
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Autor: Pastor Efraim Valverde, Sr.
Revista Maranatha Edición de Julio 2015
 página 6.
"El apóstol Pedro, en su Consejo, se refiere muy particularmente a la vida de los matrimonios cristianos, hablando sobre el trato mutuo de los cónyuges, de la atención y cuidado del esposo para su mujer, y de la sujeción y respeto de la esposa para su marido".
Yo sé que muchos cristianos no toman en serio ni toman en cuenta las amonestaciones de la Palabra del Señor y de Sus siervos, y que más de alguno al darse cuenta de que estas letras se tratan de ello, darán vuelta a la página como lo han hecho en ocasiones anteriores. De todas maneras, creo firmemente que, si Dios nos ha dado la responsabilidad de hablar a Su pueblo, tendremos que hacerlo como el profeta Jeremías, no importa que las consecuencias no fueren favorables, y que aun hubiese quienes se disgustaren cuando se hablan o se escriben verdades discutibles. Mas, por otra parte, gracias al Señor que también hay cristianos que aman, aprecian y se gozan con el Consejo de Dios, y es a ellos a quien me dirijo.

En esta ocasión vamos a considerar la Expresión de Pedro apóstol que encabeza este artículo: “...para que vuestras oraciones no sean impedidas” (1 Ped. 3:7), desde el momento en que entendemos que la oración es el medio de comunicación con nuestro Padre Celestial, debe preocuparnos pensar que ¡puede ser impedida! Pensemos en un barco en medio del océano rodeado de niebla y con el aparato de comunicación descompuesto… o pensemos en un avión que, al estar volando por los cielos, quiere aterrizar en una noche tormentosa con el radio que lo comunica a la torre de control fuera de orden. ¡Qué terrible el compromiso para el capitán del barco al no poder localizar su posición para seguir hacia el puerto! ¡Y qué espantosa desesperación para el piloto del avión volar a ciegas, sin saber qué es lo que hay debajo de las alas de su aparato!
Nuestra vida puede ser comparada a cualquiera de estas dos situaciones, cada cristiano lleva un rumbo fijo en su navegación, que es hacia Dios, y mientras camina en este mundo, va en medio de la oscuridad de la noche; muchas veces aun es tormentosa, en medio de la niebla que impide la vista, el pecado le rodea, la iniquidad y la concupiscencia le asechan a cada instante. La inmoralidad aumenta cada día a su alrededor, y la desobediencia e ignorancia de las cosas de Dios cubren la faz de la Tierra. Pero en medio de ese océano lleno de niebla y de ese espacio tormentoso, él tiene un medio de comunicación con “El Puerto” para no perder el rumbo fijado, tiene un medio de comunicación con “La Torre de Control” que le orienta y le guía para llegar con felicidad al lugar deseado. Este medio es “LA ORACIÓN”, y si esta comunicación es impedida, ¿cuáles pueden ser las consecuencias? ¿Qué tan terrible es el peligro que ello encierra? ¿Convendrá tomar esto en serio? ¡Sí! ¡Es nuestra vida! Con serenidad y franqueza consideremos cuáles son las causas que pueden impedir nuestra comunicación con Dios, las causas por las cuales “nuestras oraciones pueden ser impedidas” (1 Ped. 3:7).
"El apóstol Pedro, en su Consejo, se refiere muy particularmente a la vida de los matrimonios cristianos, hablando sobre el trato mutuo de los cónyuges, de la atención y cuidado del esposo para su mujer, y de la sujeción y respeto de la esposa para su marido".
El apóstol Pedro, en su Consejo, se refiere muy particularmente a la vida de los matrimonios cristianos, hablando sobre el trato mutuo de los cónyuges, de la atención y cuidado del esposo para su mujer, y de la sujeción y respeto de la esposa para su marido. Dios no pasa por alto este asunto tan importante, pues, así como el fundamento de las naciones es la familia, así es el cimiento de la Iglesia de Cristo es el hogar cristiano. ¿Cuántas veces los problemas y las dificultades en el ministerio (entre los miembros adultos o jóvenes) no se pueden solucionar, y por más que se les busca el desenlace no se le encuentra, y no nos damos cuenta que lo que está pasando es que en los hogares de las familias que integran la Iglesia, “las oraciones están siendo impedidas” (1 Ped? 3:7)?

El padre que no pide ciencia a Dios no puede controlar a su familia, y a causa de ello provoca la ira de su mujer y a sus hijos, pues obstinado en su caprichosa actuación pone un mal ejemplo, y sus oraciones son “impedidas”, la madre, descuidando el lugar que le corresponde como mujer y esposa cristiana inicia la reyerta con necedades, y descomponiendo la paz del hogar, amarga la vida de su esposo y de sus hijos, y por causa de esto sus oraciones están siendo “impedidas”. ¿Quién puede entrar allí en la intimidad de ese hogar para ayudar y aconsejar? ¡Menos cuando se cierra la puerta, y que el cónyuge al salir de su casa manifiesta un aspecto de satisfacción, y se cubre con un manto de perfección y de una paz que está muy lejos de poseer! Y aun, estando en la Iglesia, a veces se levantará a dar gracias y a testificar, y todo dice menos el pedir la oración, la ayuda o el consejo para que Dios le conceda tener paz en su vida familiar. La comunicación con Dios está siendo “impedida” aunque no lo acepte o no lo crea y, por lo tanto, la guía espiritual no está en ese cristiano para librarlo de caer en otros peligros, para que así no pueda vencer al demonio de la soberbia, fácilmente se llena de ira y no puede ser humilde, no puede vencer al demonio del odio y, por tanto, no puede dejar de aborrecer y tampoco puede amar a todos sus hermanos. El demonio de crítica malsana le domina, y así no puede contener sus labios de juzgar y hablar en contra de su prójimo, y el ojo maligno toma fuerza y le hace prevaricar.

Vemos en ocasiones que los cónyuges en lo bueno para orar y servir al Señor juntos no se avienen, pero sí salen muy de acuerdo cuando se trata de sacar defectos o reñir con otros, la mujer que nunca le da la razón al esposo (porque no sabe sujetarse), ahora sí está muy de acuerdo en todo lo que el marido dice en contra del ministro o de otro hermano. Esto causa que sus oraciones sean “impedidas”, si en uno de los cónyuges hay temor y sabiduría, puede ayudar al otro, pero cuando tanto en el hombre como en su esposa no hay el suficiente entendimiento, ¡qué angustiosos son los momentos cuando llega la tempestad! Cuando la niebla de las luchas diarias de la vida familiar envuelve la existencia, ¡la comunicación con Dios está cortada… las oraciones están siendo “impedidas”, y no existe la guía espiritual para seguir adelante por el rumbo correcto! Como resultado sufre el cristiano, sufre su mujer y sufren sus hijos. Y los resultados, ¡cuántas veces son tristes y lamentables!, se aconseja, se llora y aun se castiga, pero nada se obtiene porque las oraciones han estado siendo “impedidas”. A veces los hijos son los “jueces”, y es la doncella o el joven el que tiene que ayudar a sus mayores; pero más de las veces, en los hijos se refleja la condición espiritual de sus padres.

Creo que vale la pena tomar en serio y considerar la importancia de este problema del cual muy poco se habla en nuestros púlpitos, pero que es vital, porque la Iglesia se forma de familias e inevitablemente todo tiende a repercutir en ella, trayendo por consecuencia que en más de una ocasión las oraciones de la misma Iglesia pueden estar siendo “impedidas”. Naturalmente que hay otras muchas causas por las cuales las oraciones pueden ser “impedidas”, pero en esta ocasión, Pedro habla muy directamente de esta, que es íntima y muy importante, pues se trata de la médula misma de la Iglesia, y es ahí donde el diablo ataca con saña, mucho más aún pudiera comentar sobre este problema, pues tiene muchas fases y escondrijos, pero en esta ocasión mi oración será que Dios bendiga a los cónyuges y familias de Su Iglesia, y nos dé siempre sabiduría para evitar “que nuestras oraciones sean impedidas” (1 Ped. 3:7), y así, sosteniendo la comunicación con Dios, nuestra nave pueda seguir el rumbo correcto, y que, librando escollos y peligros, pueda llegar un día felizmente al “Puerto”.

Hermano mío, dije al principio que me dirigía a los que respetan el Consejo de Dios. ¿Eres tu uno de ellos? Te invito a que sin decir mucho, sin pensar en nadie en lo particular, sin culpar a nadie y sin buscar evasivas ¡hagas un voto! ¡Oremos más, ayunemos más y humillémonos más! ¡Tú bien sabes que es cierto que hay necesidad!
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