Revista Maranatha Edición de Abril 2013 página 6.
“Y será que cualquiera que invocare el nombre de Jehová, será salvo” (Joel 2:32).
Autor: Pastor Efraím Valverde, Sr. Revista Maranatha Edición de Abril 2013 página 6. “Y será que cualquiera que invocare el nombre de Jehová, será salvo” (Joel 2:32). A ti, que has sido bautizado en el bautismo verdadero invocando el Nombre de nuestro Señor Jesucristo para el perdón de tus pecados, te pregunto: ¿Has acaso cumplido tú literalmente el texto citado, siendo bautizado en el nombre “Jehová” para ser salvo? Si tu respuesta fuere “sí”, entonces no leas este artículo. Inclusive los cristianos que han sido enseñados a creer en la Trinidad (la cual sabemos que no existe), se bautizan en los títulos: Padre, Hijo y Espíritu Santo, no en el sobrenombre “Jehová”. Y aun el mismo movimiento de los llamados “Testigos de Jehová”, bautizan también usando la misma fórmula como todas las demás organizaciones Trinitarias (incluyendo Roma), no en el sobrenombre “Jehová”. Cabe desde aquí hacer bien claro el hecho de que este asunto no es un tema doctrinal. No es algo que requiere revelación Divina como lo es en el caso de los misterios bíblicos. Aquí se trata más bien de fijarse en el valor y significado de las letras y palabras, como también los tiempos, lugares y maneras en que la fórmula original fue cambiada. Es pues, un problema mental, que puede solucionarlo el que lo tiene, conociendo la variación de los idiomas, la basta diversidad de versiones bíblicas y la mentalidad de los traductores. Recuerdo hace algunos años, refiriéndose precisamente al texto citado, un profesor, me preguntó con mucha sinceridad que si había en realidad salvación al invocar el “nombre Jehová”, como se lee en el texto inicial. Gracias a Dios que ya para ese tiempo tenía la información apropiada al respecto, y pude darle la explicación necesaria. Pero son muchos los creyentes, y aun los inconversos, que con la misma sinceridad siguen haciendo la misma pregunta. Por esa y otras razones más, he sentido de parte de mi Señor Jesús el volver a escribir sobre este tema (y digo “volver”, porque inclusive he escrito ya un pequeño libro al respecto). Pues desde el momento en el que nuestra salvación reside precisamente en el “NOMBRE” (Hch. 4:12), nos es imperativo el estar claros sobre cuál es el Nombre de Dios. Yo sé hoy que este asunto es de suprema importancia, y que ningún cristiano sincero podrá negarlo, o ignorarlo (y digo “sé hoy”, porque cuando Dios me dio que me fijara más seriamente sobre este tema, hace unos pocos años, yo mismo no le di entonces la importancia que para este tiempo sé que tiene. Y esto precisamente al ver la tremenda reacción que ha causado esta supuestamente sencilla aclaración, al paso de estos últimos años entre nuestro ambiente cristiano de habla hispana). Mis Observaciones Originales Por mi parte, desde mis principios en el camino del Señor, me llamó la atención el hecho de que en la versión bíblica antigua Reina-Valera de 1603 (que es la que hasta hoy uso y recomiendo), el sobrenombre “Jehová” aparece solamente en el Antiguo Testamento. Me fijé inclusive, que cuando el Señor Jesús o Sus apóstoles, citan algunos de los textos que en el Antiguo Testamento se usa “Jehová”, en el Nuevo Testamento se remplazan por “Señor”. Observé también que en la versión en inglés King James, no se menciona en lo absoluto el sobrenombre “Jehová”, sino que a lo largo de todo el Antiguo Testamento en vez de “Jehová” se usa “LORD” (SEÑOR). Transcribo a continuación el sexto párrafo de: “Principios de Traducción” en la versión “La Biblia de las Américas”, en la página 5: EL NOMBRE DE DIOS: para el Nombre de Dios hay varias palabras en Hebreo, una de las más comunes es “Elohim” traducido: “Dios”; otro es “Adonai” traducido: “Señor”, pero el Nombre asignado a Dios como Su Nombre especial o Su Nombre propio, tiene en Hebreo estas cuatro letras “YHWH”. Este no es pronunciado por los hebreos debido a la reverencia a lo sagrado de este Nombre de la Divinidad, y lo sustituían por otro de los nombres de Dios. La versión griega del Antiguo Testamento, conocida como la septuagésima (LXX), o Versión de los Setenta, traduce “YHWH” generalmente por “Kurios” (Señor), y la Vulgata Latina, que tuvo también una gran influencia en la traducción de la Biblia a muchos idiomas, lo traduce como “Dominus” (Señor). En la Biblia de las Américas, hemos usado el nombre de “SEÑOR” (todo en mayúsculas) para traducir el Tetragrámaton. Cuando este Nombre ocurre junto al nombre hebreo “Adonai” (Señor) entonces “YHWH” es traducido a “DIOS” (todo en mayúsculas) con la nota correspondiente. Algunas versiones traducen este Nombre por “Jehová” y otras por “Yavé” o “Yahweh”. Es pues conocido el hecho, mayormente entre los círculos de erudición bíblica, de que el término “JEHOVÁ” es una mixtura artificial hecha por los gentiles, usando las vocales del término “ADONAI” (usado hasta hoy por los Judíos devotos para referirse a Dios) y las consonantes del Nombre Divino original, “YHWH”, que los Judíos devotos hasta hoy no se atreven a pronunciar. Por cierto que fueron también gentiles (no Judíos) quienes hicieron no solamente el arreglo “YAHWEH”, sino aun otros más, de los cuales el último es “Jehová”. Pero pasaron muchos años en los que, ignorando mis observaciones iniciales, yo mismo me acostumbré a usar con toda naturalidad el sobrenombre “Jehová”. Y más por cuanto miraba que no solamente entre nuestro propio ambiente, sino que también a través de fronteras y denominaciones, todos los hispanos lo usaban. Y como ha acontecido con la grande mayoría de ellos, también en mi sentir el sobrenombre “Jehová” cobró un valor y un respeto que muchas veces aun sobrepasaba al “NOMBRE que es sobre todo nombre” (Fil. 2:9) (Por cierto, que en muchos de mis escritos antiguos, grabaciones fonéticas, y aun en algunos de mis himnos, aparece el sobrenombre “Jehová”). Como podrá entender mi estimado lector, los editores de la versión bíblica aludida, no están cometiendo ningún pecado al no usar el sobrenombre “Jehová” en su traducción, y la razón para no hacerlo está explicada claramente. Inclusive cualquier cristiano de habla hispana puede ver que las versiones católicas de uso común no usan el sobrenombre “Jehová”. Y a esto debo de agregar el hecho de que la gran mayoría de las versiones bíblicas en todos los idiomas mayores (empezando con el inglés) usan el mismo razonamiento de la Biblia de las Américas. Un Dato Explicativo ImportanteMas llegó un día en que mi Señor Jesús obró para que yo me diera cuenta de otros muchos detalles más aparte de mis observaciones iniciales, y al entenderlas, mi convencimiento sobre este asunto fue completo. Ya afirmado, empecé a declarar el negocio al Pueblo de Dios, empezando en el púlpito del “Templo Filadelfia” en Salinas. Más repito que nunca me imaginé en esos días el tremendo efecto que esta aclaración iba a causar, tanto en lo positivo, como en lo negativo. Pues para muchos ha sido cual un despertar al darse cuenta lo que sobre este tema he explicado, lo confirman algunas versiones bíblicas, y lo explican aún más ampliamente varios diccionarios y enciclopedias. Una es la enciclopedia americana –Jefferson Charles E. – (Ingles), que en el volumen 16, en las páginas 8 y 9, tiene una extensa explicación que principia así: “JEHOVÁ: una pronunciación errónea del Nombre del Dios de Israel en la Biblia”. Y continúa dando datos y explicaciones que son conocidas para muchos de mis lectores, empezando con el hecho de que el Nombre original de Dios está compuesto de cuatro consonantes conocidas popularmente como el Tetragrámaton (YHWH), que no se puede pronunciar porque carece de vocales. A este Nombre Divino, no los rabinos sabios del Judaísmo, sino eruditos gentiles, en tiempos antes del Nuevo Testamento le agregaron las vocales “a” y “e” para pronunciarlo “YAHWEH”. La verdad es que, por la razón que fuere, son las versiones en español de uso común entre nosotros los cristianos de habla hispana en las que es popular el uso del sobrenombre “Jehová”, como ya menciono que no lo es entre los demás idiomas mayores. Esto fácilmente lo puede comprobar quien quiera, pues todo lo que se necesita hacer es examinar las versiones en esos otros idiomas. Varios Razonamientos Biblicos El significado de las cuatro consonantes simbólicas, “YHWH” es: “YO SOY EL QUE SOY” (Éx. 3:14). La abreviación “JAH” (“YAH” en hebreo) que aparece en varios Salmos (entre ellos el 68, 115…), es la parte inicial del Nombre “YASHUA”, en el original hebreo (pronunciado “JESÚS” en español). En “YAH”, Dios declara: “YO SOY” y en “SHUA” declara: “SALVADOR”. Uniendo los dos términos, Dios dice: “YO SOY EL SALVADOR”, formando así el “NOMBRE QUE ES SOBRE TODO NOMBRE” (Fil. 2:9). Este Santo Nombre, YASHUA HA MASHIA ADONAI, no solamente se puede pronunciar, mas es aun el NOMBRE que debemos invocar para ser salvos (Hch. 22:16). Es el NOMBRE al cual el Espíritu Santo se refiere cuando habla por medio del profeta Joel en el texto inicial; pues Joel no se refiere al Nombre Divino “YHWH” (que no se puede pronunciar), mucho menos al sobrenombre “Jehová”. Es al “NOMBRE que es sobre todo nombre”: JESÚS EL CRISTO, JESUCRISTO EL SEÑOR en español. Sobre el Nombre Divino “YHWH”, se le ordenó a Israel: “No tomarás el Nombre del Señor tu Dios en vano” (Éx. 20:7). Y movidos por una gran reverencia, hasta hoy no lo pronuncian. Más también es realidad que ese Nombre Divino no les fue dado para que lo pronunciaran, sino para que ellos (y en su turno Faraón y todos los enemigos del Pueblo Escogido), entendiesen quién es el Dios de Israel. El Señor JESÚS no dijo que seríamos aborrecidos por causa de las cuatro letras del Tetragrámaton, mucho menos por el sobrenombre “Jehová”. Dijo en cambio que seríamos “aborrecidos por causa de SU NOMBRE” (Mat. 24:9). Los apóstoles padecieron y fueron llevados aun hasta la muerte por amor de SU NOMBRE; no por ningún otro, mucho menos por el sobrenombre “Jehová”. El NOMBRE que hasta Bethlehem (Mat. 1:21) estaba oculto (Gén. 32:29 y Jue. 13:18), y que a su tiempo fue revelado por Dios mismo en Su manifestación en carne (1 Tim. 3:16), es JESUCRISTO EL SEÑOR. Esta revelación, “habiendo comenzado a ser publicada por el Señor, ha sido confirmada hasta nosotros por los que oyeron” (Heb. 2:3), y la tenemos hoy en los Escritos Sagrados del Nuevo Testamento. Por lo tanto, al igual que nuestros hermanos los apóstoles, en el principio, ahora también nosotros como cristianos en este tiempo, hemos sido llamados a invocar para salvación y para sanidad, para honrar, glorificar y para anunciar ante el mundo entero el NOMBRE Divino y Supremo de Dios: JESÚS EL SEÑOR. Nosotros no tenemos ninguna obligación de anunciar hoy, ni el Nombre Divino original misterioso e impronunciable (YHWH), ni ningún otro de los nombres con que Dios es nombrado, mucho menos con un sobrenombre que en tiempos anteriores los gentiles le compusieron a Dios, como lo es “Jehová”. Otros Razonamientos InnegablesLo que creemos y sabemos que “nuestro Dios, UNO ES” (Dtn. 6:4); lo que entendemos que “JESUCRISTO es EL SEÑOR” (Fil. 2:11), y que en ese SANTO NOMBRE hemos sido bautizados para el perdón de nuestros pecados (Hch. 2:38); los que inclusive somos distinguidos por los creyentes en la Trinidad como gente de “El Nombre”, no tiene caso que al predicar o al testificar de nuestra salvación estemos anunciando dos nombres: el sobrenombre “Jehová” al citar el Antiguo Testamento, y el Nombre del Señor Jesús al citar el Nuevo Testamento. Lo que resulta al hacer tal cosa es lo siguiente: (1) Confundir a las personas sencillas, quienes no teniendo amplio conocimiento de la Biblia, no saben de quién se trata cuando el predicador habla de “Jehová”, pues ellos solamente saben de “Jesucristo nuestro Señor”. (2) Confundir aún más a aquellos que están creyendo que en Dios hay Tres Personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. (3) Confirmar en su falsa enseñanza a los que creen que en la Divinidad hay dos Dioses, uno mayor y otro menor: “Jehová el Todopoderoso, y Jesucristo su mensajero”. (4) Confundir innecesariamente la mente del niño que apenas empieza a hablar, cuando sus padres muy cristianamente tratan de que memorice el Salmo 23, diciendo: “Jehová es mi pastor…” Luego le hablan también de la vida del Señor Jesús y del amor que Él tiene para los niños, formando así en su mente una confusión: ¿Quién es “Jehová” y quién es el Señor Jesús? El problema provocado, tienen ahora que explicarlo sus padres, quienes saben que DIOS ES UNO. ¡Esto es absurdo! El Respeto Hacia El Nombre Entre los cristianos de habla hispana, el respeto hacia el Nombre Supremo de Dios, JESÚS, es muy escaso. Pues se usa en forma tan común, que raya en lo vulgar y aun en lo blasfemo. Por razón de que en español no hay ninguna diferencia para referirse a JESÚS EL SEÑOR y a “Jesús García, etc...,” esto ha provocado un alto grado de irreverencia hacia el Santo Nombre de JESÚS EL SEÑOR entre nosotros los hispanos. En inglés, JESÚS se escribe igual pero se pronuncia: “YISAS”, y a nadie se le nombra o se le llama en esa forma a parte del Señor. En español, el llamarse Jesús es lo más común. Así que “Jesús L.”, lleno de ira maldice a “Jesús M.” su mujer; y ella por su parte maltrata con coraje y con palabras sucias a su chamaco “Jesús R.”. Y así sucesivamente, el Supremo y Santo Nombre de JESÚS nuestro Señor y Dios, es blasfemado a diario y en todo lugar. En cambio, para el sobrenombre “Jehová” existe un grande respeto, principiando con el hecho de que está difícil encontrar alguna pareja cristiana que se atreva a nombrar “Jehová” al niño que les nació. ¡Qué tremenda ironía es esta! Pero lo más lamentable aun es que a raíz de la falta de respeto (complementada esta por el uso blasfemo antes explicado), el Santo Nombre de JESÚS entre el cristianismo “Pentecostés” de habla hispana, no tiene el poder y valor que debe de tener cuando es invocado para obrar operaciones sobrenaturales, conforme el molde descrito en el Nuevo Testamento. En cambio, se usa mucho en los púlpitos el término de origen griego: “Cristo”, mas este denota el oficio del SEÑOR JESÚS como “El Ungido” (en español), y como “El Mesías” (en hebreo). Mas Su Nombre es JESÚS EL SEÑOR, JESÚS EL CRISTO; en correcto español: JESUCRISTO EL SEÑOR. Por la otra parte, insisto que es increíblemente irónico el hecho de que entre el pueblo cristiano de habla hispana exista tan tremendo respeto, reverencia y devoción para el sobrenombre “Jehová”, lo cual no lo hay en forma semejante para el “NOMBRE que es sobre todo nombre”. La verdad es que si algún cristiano nunca menciona el sobrenombre “Jehová”, no perjudica absolutamente en ninguna forma su vida espiritual. Mas cualquier persona que ignorare el Nombre de Jesucristo el Señor, acarreará invariablemente para sí juicio, y aun condenación. Estoy consciente que si estuviera rechazando aquí el Supremo y Santo Nombre de JESUCRISTO nuestro Señor y Dios, y ensalzando cualquier otro nombre, estaría completamente mal y fuera de orden; y aun acarrearía sobre mi cabeza maldición y condenación. Pero lo que una vez más hago aquí (y esto con plena convicción), es reprobar la actitud desviada de los que adoran el sobrenombre “Jehová” a grado de darle igual (y muchas veces más) honra a ese sobrenombre que los gentiles le compusieron al Señor, que al “NOMBRE QUE ES SOBRE TODO NOMBRE”. Si el Judaísmo observante tiene grande reverencia para el Nombre original, Divino y misterioso “YHWH” (no “Jehová”), con más razón nosotros como cristianos, debemos hacer lo mismo (y aún más) ,con el Divino y Supremo Nombre declarado, que nos ha sido dado por Dios para alcanzar la salvación de nuestras almas. Invito a “los entendidos” a que honremos como nos conviene el NOMBRE de nuestro Dios, el NOMBRE de nuestro Salvador, el NOMBRE de nuestro Padre: JESÚS EL SEÑOR. No nos refiramos a Su Nombre nomás como “Jesús”, porque Él no es cualquier Jesús. Él es el SEÑOR JESÚS. Él es nuestro SEÑOR JESUCRISTO. San Pablo nos dice que “nadie puede llamar a JESÚS SEÑOR, sino por Espíritu Santo” (1 Cor. 12:3). Si tú reclamas tener el Espíritu Santo, considera esto dicho por el apóstol. Y a los defensores del sobrenombre “Jehová”, principalmente entre los que han sido bautizados en el Nombre de JESUCRISTO EL SEÑOR, les invito a que consideren con detenimiento los razonamientos aquí expuestos. Pues aun los demonios no salen en el sobrenombre “Jehová”. Salen en EL NOMBRE DE JESUCRISTO EL SEÑOR.
Juan Hinojosa
1/27/2015 01:17:03 am
Paz de Cristo mis hnos que editan estas bendiciones que EL SEÑOR JESUCRISTO LOS BENDIGA shalom Comments are closed.
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March 2017
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Misión:Instruye al niño en su carrera: Aun cuando fuere viejo no se apartará de ella. ~ Proverbios 22:6
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Mission:Training up children in the way they should go: and when they are old, they will not depart from it. ~ Proverbs 22:6
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