Autor: Pastor Efraim Valverde, Sr.
Revista Maranatha Edición de Abril 2012 página 7.
Revista Maranatha Edición de Abril 2012 página 7.
Así hizo Jonathan alianza con la casa de David, diciendo: Requiéralo el Señor de la mano de los enemigos de David, y tornó Jonathan a jurar a David, porque le amaba, porque le amaba como a su alma” (I Sam. 20:16,17).
Para los lectores de la Biblia es bien conocida la historia de la profunda amistad y fiel compañerismo entre David y Jonathan, el entrañable amor fraternal entre estos varones jóvenes, no era porque el ambiente que prevalecía en derredor de cada uno de ellos era favorable, todo lo contrario.
Jonathan, el hijo del rey Saúl, siendo legalmente el heredero del trono podía fácilmente verse celoso de David, quien había sido ungido como rey por el profeta Samuel en una forma clandestina, pudiera decírsele “La envidia amarga” (Sant. 3:14), y el celo asesino sí estaba en Saúl, quien sabiendo de la unción que estaba en David, y viendo el carisma que había en él, buscaba por todos los medios posibles el quitarle la vida.
Jonathan, el hijo del rey Saúl, siendo legalmente el heredero del trono podía fácilmente verse celoso de David, quien había sido ungido como rey por el profeta Samuel en una forma clandestina, pudiera decírsele “La envidia amarga” (Sant. 3:14), y el celo asesino sí estaba en Saúl, quien sabiendo de la unción que estaba en David, y viendo el carisma que había en él, buscaba por todos los medios posibles el quitarle la vida.
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