Autor: Pastor Efraim Valverde, Sr.
Revista Maranatha Edición de Julio 2006 página 5.
Revista Maranatha Edición de Julio 2006 página 5.
“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido el mundo.” (Juan 16:33)
Las Sagradas Escrituras llaman, una y muchas veces, a los hijos de Dios, no “perdedores”, sino “vencedores”. Pero en esta ocasión el título de nuestra plática es “Llamados ‘como’ “perdedores”, y tal parece que estamos entonces entrando en una especie de contradicción. Pero no es así, mis amados hermanos. La realidad es que en esto que parece una contradicción está encerrado un misterio maravilloso que solamente lo pueden descubrir “los entendidos” (Dan. 12:10). Es, por lo tanto, a “los entendidos” a quienes va dirigido el presente razonamiento.
Mis letras en esta ocasión van, mis amados hermanos, no con el fin de convencer a los que pensaren diferente, sino para confirmar a mis hermanos y hermanas que entienden la Palabra de Dios en la misma forma en que la he podido entender también yo. A mis amados compañeros en el sagrado ministerio de Cristo que también han entendido que hemos sido llamados “para perder aquí”, y “poder así ganar allá”, el día en que “aparezca el Príncipe de los pastores” para darnos la recompensa.
Mis letras en esta ocasión van, mis amados hermanos, no con el fin de convencer a los que pensaren diferente, sino para confirmar a mis hermanos y hermanas que entienden la Palabra de Dios en la misma forma en que la he podido entender también yo. A mis amados compañeros en el sagrado ministerio de Cristo que también han entendido que hemos sido llamados “para perder aquí”, y “poder así ganar allá”, el día en que “aparezca el Príncipe de los pastores” para darnos la recompensa.
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