Autor: Pastor Efraim Valverde, Sr.
Revista Maranatha Edición de Abril 2012 página 5.
Revista Maranatha Edición de Abril 2012 página 5.
Y llegando Jesús les habló diciendo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mat. 28:18).
¡Que tremenda declaración! ¿Quién más, fuera de Dios mismo quien pudiera decir semejante cosa? Si el que dijo esto no es el mismo Creador del universo entonces; ¿Quién es?
Nuevamente he sido impulsado por el Espíritu Santo para insistir en la terribilidad y en la grandeza del Señor Jesús, nuestro Dios y Salvador. Este tema, al igual que otros que son también fundamentales en; “la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Jud. 1:3), es necesario repetirlo continuamente, tanto para reconfirmación de los que ya lo sabemos, cómo para conocimiento de los muchos que aun ignoran que; “Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos” (Heb. 13:8). El hecho de sus diferentes manifestaciones en relación con Sus criaturas no implica en ninguna manera que “El” cambie o mengue, pues Él es el mismo, Padre de la luces en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Sant. 1:17). De Él viene ciertamente “toda buena dadiva y todo don perfecto”, pero también en Su mano tiene “las llaves del infierno y de la muerte” (Apoc. 1:18). Él es el Dios de Amor (I Juan 4:8), pero también “es fuego consumidor” (Heb. 12:29). Es el Dios de bondad, pero también de severidad (Rom. 11:22).
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