Autor: Pastor Efraim Valverde, Sr.
Revista Maranatha Edición de Julio 2014 página 7.
Revista Maranatha Edición de Julio 2014 página 7.
El futurismo ha caído en el error de la interpretación aludida (como en otros más en la cadena de sus “inventos” proféticos) por una razón relativamente sencilla: ha usado con el mismo valor, consciente o inconscientemente, dos expresiones que tienen diferente significado y que en este caso son “la tribulación” y “la ira”
Torciendo las Escrituras
Entre los muchos eslabones que forman la cadena de interpretaciones torcidas de las teorías futuristas, está la hoy popular enseñanza de que la Iglesia está llamada por el Señor para no sufrir tribulación. El futurismo enseña que “la gran tribulación” empieza hasta después de que se hubiera efectuado el “rapto misterioso”; que esa “tribulación” se reduce solamente a los “siete años” de la semana (también inventada) del fin del tiempo, en la cual opera, inclusive, el carismático anticristo del futurismo. Deducen por tanto, en su lógica desviada, que la Iglesia no va a sufrir ninguna clase de tribulación, alegando que “el Señor nunca permitirá el que Su novia sufra”. Esta conclusión, que está basada en el mismo razonamiento que usó Roma para inventar el purgatorio, ha llevado a muchos cristianos a desconocer y aun a negar que “el Señor al que ama castiga” (léase por favor Heb. 12:5-11).
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