Autor: Pastor Efraim Valverde, Sr.
Revista Maranatha Edición de Abril 2014 página 11.
Revista Maranatha Edición de Abril 2014 página 11.
En Diótrefes descubrimos y podemos ver con toda claridad la simiente maligna del anticristo en la Iglesia primitiva, este ministro es el molde exacto que podemos usar para medir a todos los vasos (anticristos) que ha usado el anticristo (Satanás) durante los siglos que han pasado y hasta el día de hoy
Continuación del libro Adoradores, Capítulo 19.
RECAPITULACIÓN HISTÓRICO-PROFÉTICA
Ya hemos puesto antes en claro que las cuatro bestias de la profecía de Daniel simbolizan a cuatro reinos, imperios o potencias que en sus respectivos tiempos han tenido influencia universal, la última que vio Daniel, que es la que vio Juan, es la única estructura de poder universal que ha permanecido ejerciendo influencia de poder en forma continua sobre todas las naciones de la Tierra hasta hoy. La cabecera de esta estructura de poder ha sido Roma, quien por el poder de medio milenio de su existencia (del 150 a.C. hasta el 450 d.C., aproximadamente) controló al mundo siendo un imperio pagano, político-militar, el segundo milenio de su increíble poder de influencia lo ejerció como una estructura político-religiosa de tipo espiritual, entre los siglos V y XV aproximadamente. La última parte de los más de dos milenios de su larga existencia, o sea los últimos 500 años y poco más, la poderosa influencia que ha ejercido entre las naciones de la Tierra hasta la presente civilización, ha sido religiosa, intelectual y política.
Es una multitud incontable entre el mismo profesante cristianismo quienes ignoran, casi por completo, cuál es el poder y el control que ejerce hoy, directa o indirectamente, esta “bestia” en todos los aspectos de la vida de la civilización presente; pues, precisamente, la operación del espíritu del anticristo ha sido “cegar los entendimientos de los incrédulos” (2 Cor. 4:4), su influencia abarca a las poderosas naciones industriales del Occidente autodenominadas “cristianas” y, en conjunto con ellas, a las naciones subdesarrolladas de América Latina, parte de Asia y de África, de igual manera, su influencia se extiende hoy, en diferentes grados, entre las poderosas naciones comunistas y sus respectivos estados satélites. Ciertamente que la doctrina ateísta del comunismo es hoy una de las realidades proféticas innegables, pero es imposible que las naciones que están bajo ese régimen político puedan existir desconectadas de las demás, la razón para ello es sencillamente porque no son unidades separadas sino parte de los mismos “cuernos de la misma bestia”. La economía, las comunicaciones y todos los aspectos de la vida de la presente civilización están inexorablemente influenciadas, en una u otra forma, por el poder de esta “cuarta bestia, espantosa y terrible” (Dn.7:7), que cuenta para estas fechas ya con una vida de cerca de dos y medio milenios.
Es una multitud incontable entre el mismo profesante cristianismo quienes ignoran, casi por completo, cuál es el poder y el control que ejerce hoy, directa o indirectamente, esta “bestia” en todos los aspectos de la vida de la civilización presente; pues, precisamente, la operación del espíritu del anticristo ha sido “cegar los entendimientos de los incrédulos” (2 Cor. 4:4), su influencia abarca a las poderosas naciones industriales del Occidente autodenominadas “cristianas” y, en conjunto con ellas, a las naciones subdesarrolladas de América Latina, parte de Asia y de África, de igual manera, su influencia se extiende hoy, en diferentes grados, entre las poderosas naciones comunistas y sus respectivos estados satélites. Ciertamente que la doctrina ateísta del comunismo es hoy una de las realidades proféticas innegables, pero es imposible que las naciones que están bajo ese régimen político puedan existir desconectadas de las demás, la razón para ello es sencillamente porque no son unidades separadas sino parte de los mismos “cuernos de la misma bestia”. La economía, las comunicaciones y todos los aspectos de la vida de la presente civilización están inexorablemente influenciadas, en una u otra forma, por el poder de esta “cuarta bestia, espantosa y terrible” (Dn.7:7), que cuenta para estas fechas ya con una vida de cerca de dos y medio milenios.
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