Autor: Pastor Efraim Valverde, Sr.
Revista Maranatha Edición de Enero 2012 página 5.
Revista Maranatha Edición de Enero 2012 página 5.
“Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de Aquel que nos ha llamado de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9)
UN COMENTARIO INTRODUCTORIO
Las cosas, los objetos, las joyas, y el mismo dinero, no tienen ningún valor por sí mismos, sino que su valor consiste en el aprecio que para aquello hubiere en la mente de quien o quienes los poseyeren, muchos sistemas monetarios que en un tiempo han tenido un gran valor, al pasar del tiempo lo han perdido. Cuando estuve por primera vez en Israel, quise traer de regreso un obsequio para todos mis hermanos, y compré por dos dólares un paquete de 500 monedas devaluadas.
Una prueba sencilla pero irrefutable de lo dicho la podemos ver fácilmente en el niño de tres años que ciertamente ya sabe que el billete que se le da es dinero, pero su mente no tiene aún la suficiente capacidad para distinguir la diferencia del valor del billete de un dólar, de otro de veinte, repito, pues que el valor de todo está en nuestra mente, (Hoy mismo leía en una revista secular que el valor del oro ha estado menguando últimamente).
Una prueba sencilla pero irrefutable de lo dicho la podemos ver fácilmente en el niño de tres años que ciertamente ya sabe que el billete que se le da es dinero, pero su mente no tiene aún la suficiente capacidad para distinguir la diferencia del valor del billete de un dólar, de otro de veinte, repito, pues que el valor de todo está en nuestra mente, (Hoy mismo leía en una revista secular que el valor del oro ha estado menguando últimamente).
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