Revista Maranatha Edición de Octubre 2014 página 13.
“Y quedose Jacob solo, y luchó con él un Varón hasta que rayaba el alba” (Gn. 32:24)
Jacob, afligido por los múltiples problemas de la vida, y cargada su conciencia con el remordimiento de sus faltas, buscó y tuvo la experiencia sublime de estar A SOLAS CON CRISTO EL SEÑOR; pues él luchó con un “Varón” (Dios mismo) y allí recibió la bendición más grande de su vida.
Yo creo firmemente que cada uno de nosotros, los hijos de Dios, tuvimos una experiencia similar el día en que nos entregamos a servir al Señor; pues allí en el altar, cada uno en su día, estuvo A SOLAS CON CRISTO EL SEÑOR.
Podemos ver que muchos cristianos han vivido tan “ocupados”, que para estas fechas, esa experiencia ya ha quedado muy lejos y, aun para muchos, ya ha quedado olvidada. Me estoy dirigiendo a los cristianos que viviendo una vida moral, están ocupando ahorita las bancas del santuario, y aún más, a los que nos sentamos en la plataforma ministerial y que también ocupamos el púlpito, pero que andamos tan “ocupados” que para todo tenemos tiempo, menos para estar A SOLAS CON CRISTO EL SEÑOR.
Bien sabe cada uno de mis hermanos que estuviere leyendo estas letras, que tenemos grande necesidad de más poder y virtudes, como también de temor de Dios en la Iglesia, pues nos hemos convertido en conformistas, que aunque entendemos esto y lo confesamos, por no luchar un poco para estar A SOLAS CON CRISTO EL SEÑOR, nos conformamos con nuestra situación y así seguimos.
Hay que ser sinceros y aceptar que a muchos les ha estado ganado su condición, y que están muy entretenidos queriendo enderezar el barco en medio de la tempestad con sus propias fuerzas: se hace reunión tras reunión, estudios, comentarios, discusiones, programaciones, reuniones en los cultos (y por dos o tres horas), se glorifica al Señor, se canta, se habla en lenguas, se predica (con poco o mucho fervor), y cuántas cosas más. Cierto, todo esto está muy bueno, pero, ¡Señor, es verdad que muy poco nos damos el tiempo (y algunos casi nunca) para estar A SOLAS CONTIGO! ¡Perdona nuestro descuido y ayúdanos para reconocerlo y también para esforzarnos!
Al escribir estos renglones lucho para contener las lágrimas, pues veo la necesidad que hay en la Iglesia, necesidad que puede ser suplida si ocupamos más tiempo en estar A SOLAS CON CRISTO EL SEÑOR. Pero… ¡qué pocos tomarán en serio estas letras!
Dios te bendiga.
Pastor Efraim Valverde, Sr.
RSS Feed