<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" >

<channel><title><![CDATA[Iglesia Del Se&ntilde;or Jesucristo - Articulos]]></title><link><![CDATA[https://www.cjcfresno.org/articulos]]></link><description><![CDATA[Articulos]]></description><pubDate>Tue, 09 Jun 2026 20:48:25 -0700</pubDate><generator>Weebly</generator><item><title><![CDATA[Las Inmundicias De La Carne (Primera Parte)]]></title><link><![CDATA[https://www.cjcfresno.org/articulos/las-inmundicias-de-la-carne]]></link><comments><![CDATA[https://www.cjcfresno.org/articulos/las-inmundicias-de-la-carne#comments]]></comments><pubDate>Sun, 19 Mar 2017 15:26:02 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.cjcfresno.org/articulos/las-inmundicias-de-la-carne</guid><description><![CDATA[       Autor:&nbsp;Pastor Efraim Valverde, Sr.Revista Maranatha Edici&oacute;n&nbsp;de Abril&nbsp;2016&nbsp;p&aacute;gina 10.  &#8203;EN EL PLAN DE DIOS ESTABA EL PECADO  Alguien pudiera acusarme, de que estoy equivocado al decir que en el plan de creaci&oacute;n de Dios estaba incluido el que existiera el pecado entre el g&eacute;nero humano. A lo largo de mis a&ntilde;os, mucho he o&iacute;do hablar del origen del pecado en el Huerto del Ed&eacute;n y culpar de ello a nuestros primeros padres, [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-medium " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:center"> <a href='http://www.cjcfresno.org/articulos/las-inmundicias-de-la-carne'> <img src="https://www.cjcfresno.org/uploads/2/6/4/9/26496698/61-las-inmundicias-web_1_orig.png" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><font size="3" style="color:rgb(98, 84, 59)">Autor:&nbsp;Pastor Efraim Valverde, Sr.<br />Revista Maranatha Edici&oacute;n&nbsp;de Abril&nbsp;2016</font><span style="color:rgb(98, 84, 59)"><font size="3">&nbsp;p&aacute;gina 10.</font></span></div>  <div class="paragraph"><font size="3">&#8203;EN EL PLAN DE DIOS ESTABA EL PECADO</font></div>  <div class="paragraph"><font size="3">Alguien pudiera acusarme, de que estoy equivocado al decir que en el plan de creaci&oacute;n de Dios estaba incluido el que existiera el pecado entre el g&eacute;nero humano. A lo largo de mis a&ntilde;os, mucho he o&iacute;do hablar del origen del pecado en el Huerto del Ed&eacute;n y culpar de ello a nuestros primeros padres, Ad&aacute;n y Eva, y ha sido com&uacute;n el decir que si ellos no hubieran cedido a la provocaci&oacute;n de la serpiente, el pecado que nosotros (su simiente) heredamos, no existir&iacute;a. Tal manera de pensar es realmente infantil y a&uacute;n absurda, pues nadie puede negar el hecho de que nada puede hacerse sin el conocimiento de Dios, y tampoco nadie puede decir que hay algo que se le pueda escapar al Se&ntilde;or.<br /><br />La innegable verdad es que el Creador, en Su infinita sabidur&iacute;a, plane&oacute; de antemano todo lo acontecido en el Huerto, de igual manera como entendemos en Su Palabra que &Eacute;l plane&oacute; todo lo que se cumpli&oacute; antes y despu&eacute;s del Huerto, y hasta el d&iacute;a de hoy, por cierto, que en lo que falta por cumplirse en lo futuro, en el plan de creaci&oacute;n y de redenci&oacute;n de Dios, sabemos que no hay cosa que &Eacute;l no la tenga ya planeada de antemano Pues &Eacute;l es el Eterno, para &Eacute;l no existe el tiempo. Por eso est&aacute; escrito, hablando de Su Divinidad, que: &ldquo;Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos&rdquo; (Heb. 13:8), el reconocer esta irrefutable y tremenda realidad es nuestra bendici&oacute;n, y la clave para entender los misterios Divinos.</font><br /></div>  <div>  <!--BLOG_SUMMARY_END--></div>  <div class="paragraph"><font size="3">Cuando fueron creados Ad&aacute;n y Eva, el Se&ntilde;or los cre&oacute; en estado de inocencia, y ciertamente, mientras vivieron en el Huerto, antes de &ldquo;la ca&iacute;da&rdquo;, esa era la condici&oacute;n humana de ambos, la prueba mayor de la inocencia que hab&iacute;a en ellos, la vemos en el hecho de que, &ldquo;estaban desnudos, y no se avergonzaban&rdquo; (Gn. 2:25). Naturalmente que pose&iacute;an madurez mental y sabidur&iacute;a para tratar con la creaci&oacute;n, mas no hab&iacute;a ninguna malicia en ellos, por otra parte, vemos que habi&eacute;ndoles dicho Dios: &ldquo;Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra&rdquo; (Gn. 1:28), leemos en el mismo cap&iacute;tulo de G&eacute;nesis que, mientras estaban en el Huerto en estado de inocencia, tal ordenanza y prop&oacute;sito de Dios no se cumpl&iacute;a.<br /><br />El primer hijo que tuvieron (Ca&iacute;n), lo engendr&oacute; Ad&aacute;n y lo concibi&oacute; y dio a luz Eva, estando ya fuera del Huerto del Ed&eacute;n (Gn. 4:1), porque tal cosa era imposible, mientras tanto que no estaba en ellos la atracci&oacute;n sexual, podemos entonces f&aacute;cilmente entender que mientras viv&iacute;an en estado de inocencia, no exist&iacute;a en ellos &ldquo;el pecado&rdquo;. Empezando ciertamente con los impulsos sexuales, pero siguiendo con todos los dem&aacute;s sentimientos, pensamientos y pasiones que en las p&aacute;ginas del Libro de Dios se nos describe como &ldquo;pecado&rdquo;, era pues indispensable que hubiera pecado, para la continuaci&oacute;n del plan Divino.</font></div>  <div class="paragraph"><font size="3">&#8203;RECONOCIENDO LA SOBERAN&Iacute;A DE DIOS</font></div>  <div class="paragraph"><font size="3">Una de las ense&ntilde;anzas muy populares en la actualidad, es que todos los males los hace el diablo, y que Dios nada tiene que ver con ello, porque &ldquo;Dios es puro amor&rdquo;, esta manera de pensar glorifica a Satan&aacute;s, por cuanto inconscientemente crea en las mentes la impresi&oacute;n de que el diablo tiene poder para hacer de s&iacute; mismo lo que quiera, esto es una vil mentira, una mentira que a la serpiente antigua le agrada (ya lo digo antes), empezando con la impresi&oacute;n que se da al ense&ntilde;ar que, el malo pudo enga&ntilde;ar a Eva &ldquo;de su propia cuenta e iniciativa&rdquo;. La terrible verdad (aunque es dura y dif&iacute;cil de tragar para algunos), es la que Dios mismo nos declara cuando dice: &ldquo;Para que se sepa desde el nacimiento del sol, y desde donde se pone, que no hay m&aacute;s que Yo; Yo el Se&ntilde;or, y ninguno m&aacute;s que Yo: Que formo la luz y cr&iacute;o las tinieblas, que hago la paz y cr&iacute;o el mal. Yo el Se&ntilde;or que hago todo esto&rdquo; (Is. 45:6-7).<br /><br />Para reconfirmaci&oacute;n de lo dicho, est&aacute;n tambi&eacute;n las siguientes declaraciones: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n ser&aacute; aquel que diga, que vino algo que el Se&ntilde;or no mand&oacute;? &iquest;De la boca del Alt&iacute;simo no saldr&aacute; malo y bueno?&rdquo; (Lam. 3:37-38). Y, &ldquo;&iquest;Tocar&aacute;se la trompeta en la ciudad, y no se alborotar&aacute; el pueblo? &iquest;Habr&aacute; alg&uacute;n mal en la ciudad, el cual el Se&ntilde;or no haya hecho?&rdquo; (Ams. 3:6). Ciertamente que &ldquo;Dios es amor&rdquo; (1 Jn. 4:8), pero tambi&eacute;n est&aacute; dicho que, &ldquo;nuestro Dios es fuego consumidor&rdquo; (Heb. 12:29).<br /><br />Cuando Satan&aacute;s quiso hacerle al patriarca Job los da&ntilde;os que se nos describen en su libro, vemos que primero tuvo que contar con el permiso de Dios (Job 1:8-12. 2:3-5), el Se&ntilde;or, en el Nuevo Testamento, implica que &Eacute;l mismo le dio permiso a Satan&aacute;s cuando dijo: &ldquo;Sim&oacute;n, Sim&oacute;n, he aqu&iacute; Satan&aacute;s os ha pedido para zarandaros como a trigo&rdquo; (Lc. 22:31), y ante la amenaza de Pilato de que ten&iacute;a potestad para crucificarlo o para soltarlo, la respuesta del Maestro fue: &ldquo;Ninguna potestad tendr&iacute;as contra M&iacute;, si no te fuese dado de arriba&rdquo; (Jn. 19:11).<br /><br />Hago &eacute;nfasis en lo terrible que fuera, si nuestro enemigo tuviere de s&iacute; mismo la potestad y autoridad para destruirnos, David dice: &ldquo;A no haber estado el Se&ntilde;or por nosotros, cuando se levantaron contra nosotros los hombres (y naturalmente, implicando la presencia de Satan&aacute;s mismo en los enemigos de los hijos de Dios), vivos nos habr&iacute;an entonces tragado&rdquo; (Sal. 124:2-3). Yo s&eacute; que es dif&iacute;cil para muchos creyentes, el aceptar las verdades crudas y pesadas que estoy aqu&iacute; declarando, mayormente para los que han sido instruidos ya por una vida en las ense&ntilde;anzas infantiles y de p&aacute;rvulos de que, &ldquo;Dios es puro amor&rdquo;, pero a unos y a otros, no nos queda otra alternativa m&aacute;s que &ldquo;comernos&rdquo; estas verdades, no podemos rechazarlas, porque son verdades Divinas.</font></div>  <div class="paragraph"><font size="3">&#8203;NO PODEMOS SALIRNOS DE LA CARNE</font></div>  <div class="paragraph"><font size="3">En cierta ocasi&oacute;n se acerc&oacute; a m&iacute; un jovencito muy sincero y buen cristiano, y me dijo: &ldquo;Pastor, por favor ore por m&iacute; para que me dejen estos impulsos pecaminosos que siento&rdquo;. Yo le contest&eacute; lo mismo que le he contestado a cada uno de los muchos hijos de Dios, quienes en diferentes tiempos y lugares me han pedido lo mismo: &ldquo;Me est&aacute;s pidiendo una cosa imposible, porque en tal caso, ser&iacute;a necesario sacarte a ti mismo de tu cuerpo&rdquo;.<br /><br />Ya mencion&eacute; antes que siempre ha habido cristianos que tratan de ignorar la realidad, inclusive, &ldquo;siervos de Dios&rdquo; que hacen lo que el avestruz, quien al esconder la cabeza en la arena, cree que ya escondi&oacute; as&iacute; todo su cuerpo. Por mi parte, a lo largo de mi caminar, he tratado con muchos de ellos en diferentes tiempos y lugares, y los he visto hacer una de estas dos cosas: Unos, tratando a todo costo de ignorar o esconder la innegable condici&oacute;n pecaminosa de su propia carne, disimulando, no tocando el tema, y fingiendo una santidad y una perfecci&oacute;n humana, que de acuerdo con la Palabra de Dios no puede existir (1 Jn. 1:8), haci&eacute;ndolo as&iacute; para tratar de fomentar con ello una personalidad honor&iacute;fica, y un respeto superior a lo com&uacute;n y lo regular ante los ojos de los que les rodean, o ante los que presiden. Lo que &eacute;stos hacen realmente es cultivar una &ldquo;apariencia de piedad&rdquo;, reprobada por la Palabra de Dios (2 Tim. 3:5).<br /><br />Los otros, son aquellos quienes no s&oacute;lo act&uacute;an exactamente de acuerdo con lo explicado en el p&aacute;rrafo anterior, mas con la diferencia de que estos &uacute;ltimos tratan sobre el tema del pecado, mas hablan de ello para ense&ntilde;ar que ellos, &ldquo;ya caminan sobre las aguas&rdquo;, sosteniendo que ya el pecado no existe en sus vidas.<br /><br />Tan absurdo e incre&iacute;ble como esto pueda parecer en el concepto de los que piensan con normalidad, la realidad es que estos extremistas siempre los ha habido, y lo m&aacute;s incre&iacute;ble aun, es que siempre hay quienes les creen y los siguen, todos los que as&iacute; han hecho durante el transcurso de los siglos y hasta hoy, invariablemente se han acarreado perjuicio y a&uacute;n maldici&oacute;n a s&iacute; mismos, e inclusive siendo ense&ntilde;adores, tambi&eacute;n han da&ntilde;ado a sus seguidores quienes, por su parte, piensan que es b&iacute;blicamente correcto el imitar tal ejemplo.<br /><br />Esto lo he visto en diferentes tiempos y lugares, entre diferentes razas y culturas, y existe entre diferentes grupos y organizaciones religiosas autodenominadas cristianas, pero de una manera m&aacute;s directa, he observado esto en nuestro ambiente, entre los cristianos quienes creemos que el bautismo en el Nombre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo que predicaron y administraron los ap&oacute;stoles, &ldquo;NOS SALVA&rdquo;, que es al que precisamente se refiere tambi&eacute;n el ap&oacute;stol Pedro (1 Ped. 3:20-21).</font></div>  <div class="paragraph"><font size="3">&#8203;EL BAUTISMO NO QUITA LAS INMUNDICIAS</font></div>  <div class="paragraph"><font size="3">Estamos conscientes de que existe entre el cristianismo una grande mayor&iacute;a de creyentes, grupos y denominaciones que bautizan usando la f&oacute;rmula del mandamiento en Mateo 28:19, o sea &ldquo;en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp&iacute;ritu Santo&rdquo;, todos ellos sostienen que el bautismo &ldquo;NO salva&rdquo;, y que es solamente una demostraci&oacute;n exterior de su profesi&oacute;n de fe, desde el momento en que no reconocen que &ldquo;el NOMBRE del Padre, y del Hijo, y del Esp&iacute;ritu Santo&rdquo;, es JESUCRISTO el Se&ntilde;or (Fil. 2:9-11), no aceptan que el bautismo en el Nombre es el cumplimiento del mandamiento para salvaci&oacute;n y, &ldquo;para perd&oacute;n de los pecados&rdquo; (Hch. 2:38).<br /><br />A ra&iacute;z de esta importante divergencia doctrinal, ha sido y sigue siendo natural que los creyentes en el bautismo en el Nombre, defendamos la realidad b&iacute;blica, sosteniendo que &ldquo;el bautismo que ahora corresponde NOS SALVA&rdquo; (1 Ped. 3:21), m&aacute;s precisamente aqu&iacute; encontramos entre nuestro pueblo, la anomal&iacute;a y el problema que en este estudio nos ocupa. Se enfatiza a tal grado en la salvaci&oacute;n que produce el acto bautismal en s&iacute;, que se ignora la importancia de la parte espiritual y se pasa por alto la declaraci&oacute;n que el ap&oacute;stol Pedro hace dentro del par&eacute;ntesis del Texto.<br /><br />Tal disimulo, me consta que las m&aacute;s de las ocasiones ha sido originado por un celo dogm&aacute;tico y extremista, pero otras veces, sencillamente por la ignorancia del ense&ntilde;ador o predicador quien, por ser un analfabeto, ignora los signos gramaticales b&aacute;sicos como lo son los puntos, comas, signos de admiraci&oacute;n e interrogaci&oacute;n, y los par&eacute;ntesis, como en el caso del Texto aludido.<br /><br />Recuerdo hace muchos a&ntilde;os que uno de &eacute;stos analfabetas, quien por cierto no sab&iacute;a aceptar la instrucci&oacute;n ni mucho menos la correcci&oacute;n, dec&iacute;a desde el p&uacute;lpito: &ldquo;El bautismo que ahora corresponde nos salva. Pero no quitando las inmundicias de la carne, &iexcl;as&iacute; no salva!, pero como demanda de una buena consciencia delante de Dios, &iexcl;as&iacute; s&iacute; salva!&rdquo;. Cuando despu&eacute;s del culto trat&eacute; de explicarle el valor de los par&eacute;ntesis, me contest&oacute; con arrogancia: &ldquo;Para m&iacute; eso no cuenta&rdquo;, la verdad es que el par&eacute;ntesis s&iacute; cuenta, y lo que el ap&oacute;stol Pedro llama &ldquo;las inmundicias de la carne&rdquo;, g&uacute;stenos o no, siguen viviendo en la carne del creyente, a&uacute;n despu&eacute;s de haber sido bautizado en el bautismo que &ldquo;NOS SALVA&rdquo; (1 Ped. 3:21), y no precisamente porque &eacute;ste as&iacute; lo desee, antes por lo contrario. Pues repito, me consta por el incontable n&uacute;mero de fieles y de ministros quienes durante mis a&ntilde;os en el servicio del Se&ntilde;or (mayormente en estos a&ntilde;os &uacute;ltimos de mi madurez), han venido a m&iacute; pidi&eacute;ndome con l&aacute;grimas y desesperaci&oacute;n que ore por ellos para poder controlar los impulsos pecaminosos de su carne, empezando ciertamente con el sexo, pero tambi&eacute;n por los dem&aacute;s.</font></div>  <div class="paragraph"><font size="3">&#8203;&ldquo;...YA ADULTER&Oacute; CON ELLA EN SU CORAZ&Oacute;N&rdquo;</font></div>  <div class="paragraph"><font size="3">La expresi&oacute;n citada es muy familiar para cada conocedor de la Palabra del Se&ntilde;or (Mt. 5:28), sobre ello han sido innumerables las ocasiones en que unos y otros me han preguntado. La declaraci&oacute;n del Se&ntilde;or aqu&iacute; es tan fuerte, que una y otra vez ha obligado siempre a los cristianos sinceros a comentar sobre ello, tratando de aliviar su conciencia al mirarse en este &ldquo;espejo del alma&rdquo;, repito, porque me consta, que esta tentaci&oacute;n no opera solamente en los cristianos varones, m&aacute;s en su forma correspondiente, tambi&eacute;n en las mujeres de Dios. Durante un buen n&uacute;mero de los a&ntilde;os de mi caminar en el Se&ntilde;or, probablemente influenciado por las ense&ntilde;anzas de &ldquo;los santificados&rdquo;, viv&iacute; bajo la impresi&oacute;n err&oacute;nea de que exist&iacute;an cristianos (y especialmente entre las mujeres), que viv&iacute;an libres de los impulsos sexuales, y al mirar en aquellos a&ntilde;os de mi fortaleza f&iacute;sica, lo mucho que yo mismo batallaba con las pasiones de mi condici&oacute;n humana, en mi ignorancia envidiaba a los cristianos que cre&iacute;an que viv&iacute;an libres de ellas.<br /><br />Pero al pasar del tiempo, fui despertado a la realidad, que por cierto me sacudi&oacute; profundamente, y tuve que dejar de so&ntilde;ar, al reconocer algo tan realmente sencillo como lo es la declaraci&oacute;n b&iacute;blica: &ldquo;Por cuanto todos pecaron, y est&aacute;n destituidos de la gloria de Dios&rdquo; (Rom. 3:23). Y&hellip; &ldquo;Si dij&eacute;remos que no tenemos pecado, nos enga&ntilde;amos a nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros&rdquo; (1 Jn. 1:8). Y aqu&iacute; cabe explicar que lo que el Se&ntilde;or dice en Mateo 5:28, no es para enjuiciarnos, m&aacute;s para que nadie trate de justificarse diciendo que no tiene pecado.<br /><br />El ap&oacute;stol Santiago nos dice que, &ldquo;El&iacute;as era hombre sujeto a semejantes pasiones que nosotros&hellip;&rdquo; (Stg. 5:17), haciendo claro que, a&uacute;n ninguno de los h&eacute;roes b&iacute;blicos, ahora tanto en Israel como tambi&eacute;n en la Iglesia, estaban exentos de la herencia que es fruto del pecado &ldquo;del Huerto&rdquo;, y si todos estos personajes distinguidos por Dios mismo, est&aacute;n contados entre &ldquo;los pecadores&rdquo;, es b&iacute;blicamente imposible y a&uacute;n absurdo, el creer que alguno de nosotros estuviere exento de pecado.<br /><br />Por tanto, vuelvo a repetir la desagradable, pero a la vez irrefutable realidad, de que el Creador mismo, por razones para nosotros muchas veces dif&iacute;ciles de entender, en Sus &ldquo;incomprensibles juicios&rdquo; (Rom. 11:33), plane&oacute; que existiera el pecado en la carne, y de esta condici&oacute;n no solamente son participantes los humanos que no conocen al Se&ntilde;or, mas tambi&eacute;n nosotros, los mismos hijos de Dios (Heb. 2:14).<br /><br />Por eso digo ya que el ignorar el par&eacute;ntesis aludido en la Escritura citada (1 Ped. 3:21), fuere ya como resultado del dogmatismo o de la ignorancia, de ambas maneras perjudica al cristiano. Pues lo hace creer que, al ser bautizado en el Nombre para salvaci&oacute;n, ya es libre o inmune a la inmundicia del pecado que contin&uacute;a residiendo en su carne.</font></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:19px;"></div>  <div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:9.0545938748336%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:0px;padding-bottom:0px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:left"> <a href='https://www.cjcfresno.org/uploads/2/6/4/9/26496698/61-las_inmundicias_de_la_carne-primera_parte.pdf' target='_blank'> <img src="https://www.cjcfresno.org/uploads/2/6/4/9/26496698/printer-logo-small_14_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:90.945406125166%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:0px;padding-bottom:0px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:left"> <a href='https://plus.google.com/+CjcfresnoOrg/posts' target='_blank'> <img src="https://www.cjcfresno.org/uploads/2/6/4/9/26496698/googleplus-logo-official-icon_14_orig.png" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[﻿¿Pasará La Iglesia Por Tribulación?]]></title><link><![CDATA[https://www.cjcfresno.org/articulos/pasara-la-iglesia-por-tribulacion]]></link><comments><![CDATA[https://www.cjcfresno.org/articulos/pasara-la-iglesia-por-tribulacion#comments]]></comments><pubDate>Sun, 19 Feb 2017 08:00:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.cjcfresno.org/articulos/pasara-la-iglesia-por-tribulacion</guid><description><![CDATA[       Autor:&nbsp;Pastor Efraim Valverde, Sr.Revista Maranatha Edici&oacute;n&nbsp;de&nbsp;Julio 2014&nbsp;p&aacute;gina 12.  Para confirmar tal teor&iacute;a se citan Escrituras donde se les da una interpretaci&oacute;n torcida, haciendo creer a los cristianos para su propio perjuicio, que la Iglesia es cual una &ldquo;ni&ntilde;a bonita&rdquo; que ha sido llamada para vivir &ldquo;mimada&rdquo;  En breve, tratamos sobre este tema que es de vital importancia para la Iglesia en el presente tiem [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:center"> <a href='http://www.cjcfresno.org/articulos/pasara-la-iglesia-por-tribulacion'> <img src="https://www.cjcfresno.org/uploads/2/6/4/9/26496698/60-tribulacion-web_orig.png" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><font size="3" style="color:rgb(98, 84, 59)">Autor:&nbsp;Pastor Efraim Valverde, Sr.<br />Revista Maranatha Edici&oacute;n&nbsp;de&nbsp;Julio 2014</font><span style="color:rgb(98, 84, 59)"><font size="3">&nbsp;p&aacute;gina 12.</font></span></div>  <blockquote><em><font size="3">Para confirmar tal teor&iacute;a se citan Escrituras donde se les da una interpretaci&oacute;n torcida, haciendo creer a los cristianos para su propio perjuicio, que la Iglesia es cual una &ldquo;ni&ntilde;a bonita&rdquo; que ha sido llamada para vivir &ldquo;mimada&rdquo;</font></em></blockquote>  <div class="paragraph"><font size="3">En breve, tratamos sobre este tema que es de vital importancia para la Iglesia en el presente tiempo, siendo varias las interpretaciones existentes, y muy poco el espacio del que disponemos, nos reducimos a comentar sobre la versi&oacute;n m&aacute;s popular entre el cristianismo, o sea la que ense&ntilde;a que la Iglesia no puede pasar por tribulaci&oacute;n.<br /><br />Para confirmar tal teor&iacute;a se citan Escrituras donde se les da una interpretaci&oacute;n torcida, haciendo creer a los cristianos para su propio perjuicio, que la Iglesia es cual una &ldquo;ni&ntilde;a bonita&rdquo; que ha sido llamada para vivir &ldquo;mimada&rdquo;, ignoran a voluntad las Escrituras donde, claramente, el Se&ntilde;or declara lo contario. Se ignora tambi&eacute;n la historia innegable del sufrimiento de los millones de m&aacute;rtires por el testimonio del Se&ntilde;or Jes&uacute;s en el trascurso de m&aacute;s de 20 siglos, se&ntilde;alando particularmente los primeros 300 a&ntilde;os.<br /><br />En su empe&ntilde;o de adormecer al cristiano en estos d&iacute;as, el diablo ha llegado al descaro de decirle al pueblo de Dios que ahorita &ldquo;todo est&aacute; muy bien&rdquo;, y que lo que est&aacute; aconteciendo en todos los sentidos de la redondez de la Tierra no es nada extraordinario, puesto que &ldquo;el Reloj de Dios est&aacute; parado&rdquo;, y las profec&iacute;as no se pueden cumplir hasta que &ldquo;la ni&ntilde;a mimada&rdquo; sea recogida. Pero la verdad es otra, y los que la entendamos, vamos a velar, porque lo que ya est&aacute;, est&aacute;, e incluso va a aumentar, y la Iglesia de Cristo hasta su tiempo, tiene parte en ello, no para juicio ni para maldici&oacute;n, m&aacute;s para bendici&oacute;n.<br /><br />Dios te bendiga.<br />Pastor Efra&iacute;m Valverde, Sr.</font></div>  <div>  <!--BLOG_SUMMARY_END--></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:18px;"></div>  <div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:9.0545938748336%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:0px;padding-bottom:0px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:left"> <a href='https://www.cjcfresno.org/uploads/2/6/4/9/26496698/60-pasar&aacute;_la_iglesia_por_tribulaci&oacute;n.pdf' target='_blank'> <img src="https://www.cjcfresno.org/uploads/2/6/4/9/26496698/printer-logo-small_13_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:90.945406125166%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:0px;padding-bottom:0px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:left"> <a href='https://plus.google.com/+CjcfresnoOrg/posts' target='_blank'> <img src="https://www.cjcfresno.org/uploads/2/6/4/9/26496698/googleplus-logo-official-icon_13_orig.png" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Reconfirmando A Los Santos En La Verdad]]></title><link><![CDATA[https://www.cjcfresno.org/articulos/reconfirmando-a-los-santos-en-la-verdad]]></link><comments><![CDATA[https://www.cjcfresno.org/articulos/reconfirmando-a-los-santos-en-la-verdad#comments]]></comments><pubDate>Sun, 05 Feb 2017 08:00:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.cjcfresno.org/articulos/reconfirmando-a-los-santos-en-la-verdad</guid><description><![CDATA[       Autor:&nbsp;Pastor Efraim Valverde, Sr.Revista Maranatha Edici&oacute;n&nbsp;de Julio 2016&nbsp;p&aacute;gina 8.  &ldquo;Por esto, yo no dejar&eacute; de amonestaros siempre de estas cosas, aunque vosotros las sep&aacute;is, y est&eacute;is confirmados en la verdad presente, porque tengo por justo, en tanto que estoy en este tabern&aacute;culo, de incitaros con amonestaci&oacute;n: Sabiendo que brevemente tengo de dejar mi tabern&aacute;culo, como nuestro Se&ntilde;or Jesucristo me ha dec [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:center"> <a href='http://www.cjcfresno.org/articulos/reconfirmando-a-los-santos-en-la-verdad'> <img src="https://www.cjcfresno.org/uploads/2/6/4/9/26496698/59-reconfirmando-web_orig.png" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><font size="3" style="color:rgb(98, 84, 59)">Autor:&nbsp;Pastor Efraim Valverde, Sr.<br />Revista Maranatha Edici&oacute;n&nbsp;de Julio 2016</font><span style="color:rgb(98, 84, 59)"><font size="3">&nbsp;p&aacute;gina 8.</font></span></div>  <blockquote><em><font size="3">&ldquo;Por esto, yo no dejar&eacute; de amonestaros siempre de estas cosas, aunque vosotros las sep&aacute;is, y est&eacute;is confirmados en la verdad presente, porque tengo por justo, en tanto que estoy en este tabern&aacute;culo, de incitaros con amonestaci&oacute;n: Sabiendo que brevemente tengo de dejar mi tabern&aacute;culo, como nuestro Se&ntilde;or Jesucristo me ha declarado. Tambi&eacute;n yo procurar&eacute; con diligencia, que despu&eacute;s de mi fallecimiento, vosotros pod&aacute;is siempre tener memoria de estas cosas&rdquo; (2 Ped. 1:13-15)</font></em></blockquote>  <div class="paragraph"><font size="3">Esta declaraci&oacute;n del ap&oacute;stol Pedro, fue hecha en la &uacute;ltima parte del primer siglo en los &uacute;ltimos tiempos de su vida, sus palabras ya no son las del hombre fuerte que predic&oacute; el primer serm&oacute;n en el hoy hist&oacute;rico d&iacute;a del Pentecost&eacute;s, sino las del viejo y cansado ministro de Dios, quien sab&iacute;a que los d&iacute;as de su ministraci&oacute;n al pueblo del Se&ntilde;or estaban llegando a su fin, desde el principio de su ministerio, el ap&oacute;stol Pedro, al igual que sus hermanos y compa&ntilde;eros en el apostolado, estaba seguro de que hab&iacute;a ense&ntilde;ado las verdades de Dios a los integrantes de la Iglesia primitiva. Pues el Se&ntilde;or mismo lo instruy&oacute; y confirm&oacute; (2 Ped. 1:16), para que declarara con toda certeza las maravillosas verdades del evangelio, el ap&oacute;stol Pedro, consciente de que su partida estaba cercana, trata ahora en todas las formas posibles de reconfirmar a los creyentes, para que &eacute;stos a su vez contin&uacute;en con la misma firmeza, contendiendo &ldquo;eficazmente por la fe que ha sido una vez (entonces) dada a los santos&rdquo; (Jud. 3).<br /><br />Para estas fechas han transcurrido ya cerca de dos milenios, y el Se&ntilde;or ha obrado para que el anhelo intenso del ap&oacute;stol Pedro, como tambi&eacute;n el de sus compa&ntilde;eros, sea hoy ya una realidad, pues lo que, en los principios de la Iglesia de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, estos &ldquo;santos hombres de Dios hablaron (y escribieron) siendo inspirados del Esp&iacute;ritu Santo&rdquo; (2 Ped. 1:21), ha prevalecido. Sus Escritos han cruzado &iacute;ntegros a trav&eacute;s de los siglos, a pesar de la tremenda oposici&oacute;n del infierno, esta oposici&oacute;n m&aacute;s bien ha servido para que el milagro de que nosotros podamos tener hoy en nuestras manos estos Escritos Sagrados, sea m&aacute;s marcado. En todo caso, el Autor de este milagro es el Dios de Israel, quien es tambi&eacute;n el mismo Dios de la Iglesia: JESUCRISTO EL SE&Ntilde;OR, &Eacute;l es quien, despu&eacute;s de formar la naci&oacute;n israelita como Su pueblo escogido, les dio por mano de Mois&eacute;s Su siervo la Tor&aacute; (la Ley), y orden&oacute; que Sus mandamientos se transmitieran de padres a hijos, de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. Despu&eacute;s de casi cuatro milenios, hasta hoy, el juda&iacute;smo fiel as&iacute; lo ha hecho. Y el mismo sistema aplicado por nuestro Dios para preservar al Antiguo Testamento, ha operado para preservar tambi&eacute;n el Nuevo.</font></div>  <div>  <!--BLOG_SUMMARY_END--></div>  <div class="paragraph"><strong><font size="3">BREVE RESE&Ntilde;A DE LAS VERDADES DIVINAS</font></strong></div>  <div class="paragraph"><font size="3">Lo antes dicho sobre la imperiosa necesidad de que el pueblo de Dios debe ser reconfirmado en las verdades eternas, no aprovechar&iacute;a mucho si no declaramos espec&iacute;ficamente cu&aacute;les son esas verdades, por tanto, una vez m&aacute;s (porque ya lo he hecho otras veces), hago menci&oacute;n de los Tres Mensajes Fundamentales que a los fieles servidores del Se&ntilde;or Jes&uacute;s nos es imperativo conocer, pues sobre estos, est&aacute; basado todo el plan de la creaci&oacute;n y de redenci&oacute;n: 1. Qui&eacute;n es Dios. 2. Qui&eacute;n es Israel. 3. Qui&eacute;n es la Iglesia. Ahora, cada uno de estos Mensajes Fundamentales a su vez, consiste en un c&uacute;mulo de maravillosas declaraciones que, en el Libro Divino, por Su Esp&iacute;ritu Santo, Dios nos da a conocer, he aqu&iacute; algunas, en forma breve.</font></div>  <div class="paragraph"><strong><font size="3">QUI&Eacute;N ES DIOS</font></strong></div>  <div class="paragraph"><font size="3">Dios es Esp&iacute;ritu (Jn. 4:24), &Eacute;l es Infinito y es Eterno, nunca principi&oacute; y nunca termina. Para Dios no existe el tiempo ni la distancia, &Eacute;l est&aacute; en todo lugar, todo lo puede, todo lo sabe. La capacidad limitada de nosotros los humanos nunca podr&aacute; captar la majestad terrible de nuestro Hacedor (Job. 37:22-23). Dios es Uno (Dt. 6:4). No hay otro Dios fuera de &Eacute;l (Is. 45:5-7). Dios puede manifestarse en las formas que deseare, mas no por ello est&aacute; dividido. &Eacute;l es el Padre, &Eacute;l es el Hijo, &Eacute;l es el Esp&iacute;ritu Santo (Is. 9:6), Dios no es una &ldquo;Trinidad&rdquo;, ni tampoco una &ldquo;Dualidad&rdquo;, JESUCRISTO EL SE&Ntilde;OR es el &Uacute;nico Dios (1 Jn. 5:20).<br /><br />El Hijo no principi&oacute; en Bel&eacute;n, &ldquo;&Eacute;l es antes que todas las cosas&rdquo; (Col. 1:17), &ldquo;el principio de la creaci&oacute;n de Dios&rdquo; (Ap. 3:14), no es una &ldquo;segunda persona&rdquo; en la Divinidad, Es el Cuerpo visible, &ldquo;la imagen del Dios invisible, el primog&eacute;nito de toda criatura&rdquo; (Col. 1:15). &ldquo;Dios ha sido manifestado en carne&rdquo; (1 Tim. 3:16). No el Esp&iacute;ritu Eterno, m&aacute;s Su Cuerpo de gloria, visible, fue en el que Dios se manifest&oacute; en Humanidad perfecta (Fil. 2:6-7). Con Su muerte en la cruz libr&oacute; a Sus hijos (Heb. 2:14-15) quienes, habiendo sido engendrados por primera vez antes de la fundaci&oacute;n del mundo (Rom. 8:29), necesit&aacute;bamos aqu&iacute; &ldquo;nacer otra vez&rdquo; (Jn. 3:3).<br /><br />Dios tiene muchos nombres, pero Su Supremo &ldquo;Nombre que es sobre todo nombre&rdquo;, es Jesucristo el Se&ntilde;or Fil. 2:9-11). Por medio de este Nombre opera la gracia de Dios, y nos limpia Su Sangre redentora, solamente por ese Nombre se adquiere la salvaci&oacute;n de Dios, y el perd&oacute;n de los pecados (Hch. 2:38. 4:12). El Esp&iacute;ritu Santo no es tampoco una persona en la Divinidad; es Dios mismo por Su Esp&iacute;ritu operando como la fuerza transformadora y de poder en cada uno de Sus hijos.</font></div>  <div class="paragraph"><font size="3"><strong>QUI&Eacute;N ES ISRAEL</strong></font><br /></div>  <div class="paragraph"><font size="3">Dios dice: &ldquo;Israel es Mi hijo, Mi primog&eacute;nito&rdquo; (&Eacute;x. 4:22), Jacob (Israel), es pueblo escogido por Dios (Rom. 9:13). La naci&oacute;n jud&iacute;a es &ldquo;El Pueblo del Libro&rdquo;, de este pueblo (Israel), &ldquo;es la adopci&oacute;n, y la gloria, y el pacto, y la data de la Ley, y el culto, y las promesas&rdquo; (Rom. 9:4). El Se&ntilde;or mismo declar&oacute; que &ldquo;la salud (la salvaci&oacute;n para nosotros los cristianos gentiles) viene de los jud&iacute;os&rdquo; (Jn. 4:22). El velo de incredulidad que hasta hoy est&aacute; sobre los ojos de ellos para que no crean que el Se&ntilde;or Jes&uacute;s es el mismo Dios de Israel, les ha sido puesto por el Se&ntilde;or mismo por amor de nosotros (Rom. 11:32), m&aacute;s ese velo, les ser&aacute; quitado cuando &ldquo;haya entrado la plenitud de los Gentiles&rdquo; (Rom. 11:25-27).<br /><br />El pueblo jud&iacute;o es un pueblo indestructible, porque Dios as&iacute; lo ha determinado (Jer. 31:35-37), por eso es que, a pesar del odio de todo el mundo en contra de ellos, despu&eacute;s de cerca de cuatro mil a&ntilde;os de existencia, el pueblo jud&iacute;o vive hoy. Este pueblo es bendito de Dios y nadie puede quitarle esa bendici&oacute;n (Gn. 12:1-3). Israel existe hoy nuevamente como un Estado, en cumplimiento a la se&ntilde;al prof&eacute;tica m&aacute;s portentosa del &uacute;ltimo tiempo, durante el curso de los pocos a&ntilde;os de existencia del Estado Jud&iacute;o, Dios ha obrado se&ntilde;ales y portentos en Israel, que han asombrado al mundo eterno. Este pueblo es el reloj del tiempo prof&eacute;tico de Dios, por tanto el destino de las naciones est&aacute; ligado a Israel, para el tiempo de este escrito, el Juda&iacute;smo Ortodoxo (observante), tanto en Israel como tambi&eacute;n en la Di&aacute;spora (Esparcimiento), est&aacute; en gran dolor. El tiempo est&aacute; llegando en que han empezado a cumplirse sobre la Ciudad Amada de Jerusal&eacute;n y por lo consiguiente sobre Israel, las se&ntilde;ales finales (Zc. 12:2-3. 14:2-3), el Mes&iacute;as que el Juda&iacute;smo Ortodoxo espera hoy con ansia, y aun con desesperaci&oacute;n, se manifestar&aacute; ya pronto para librar y redimir a Su pueblo escogido, y cumplir las promesas eternas que &Eacute;l mismo le ha hecho. Esta manifestaci&oacute;n es la Segunda Venida en gloria de Jesucristo Se&ntilde;or nuestro, quien es el Dios de Israel y tambi&eacute;n el mismo Dios de la Iglesia. &ldquo;Y habr&aacute; un reba&ntilde;o...&rdquo; (Jn. 10:16).</font></div>  <div class="paragraph"><font size="3"><strong>QUI&Eacute;N ES LA IGLESIA</strong></font><br /></div>  <div class="paragraph"><font size="3">Desde su fundaci&oacute;n y hasta hoy, la Iglesia ha sido el conjunto universal de los que hemos cre&iacute;do en JESUCRISTO el Se&ntilde;or, el Salvador, es el conjunto de los que hemos cre&iacute;do que solamente &ldquo;por la Sangre del Cordero&rdquo; (Ap. 12:11), por Su gracia y por la invocaci&oacute;n del Nombre de Jesucristo el Se&ntilde;or (Hch. 2:38. 22:16), alcanzamos la remisi&oacute;n de pecados y el don de Su Esp&iacute;ritu Santo, para dar los frutos de este mismo (G&aacute;l. 5:22-23). Es el conjunto de aquellos que como &ldquo;nuevas criaturas&rdquo; (2 Cor. 5:17), le hemos servido hasta hoy en &ldquo;paz y santidad&rdquo; (Heb. 12:14), &ldquo;amando y haciendo justicia&rdquo; (1 Jn. 3:10).<br /><br />La Iglesia es del Se&ntilde;or (Mt. 16:18), &Eacute;l es quien la compr&oacute; con Su Sangre. Su Iglesia es Una, y es universal, no consiste en cierta o cual denominaci&oacute;n u organizaci&oacute;n religiosa, ni es propiedad de alg&uacute;n hombre o de cierto grupo de hombres, el Se&ntilde;or es quien conoce a todos y cada uno de los que verdaderamente son miembros de Su Iglesia (2 Tim. 2:19).<br /><br />&Eacute;l es el Sumo Pont&iacute;fice, la Cabeza, el Jefe, y el Todo, &Eacute;l es el &ldquo;Pastor y Obispo de vuestras almas&rdquo; (1 Ped. 2:25), el gobierno en Su Iglesia debe de ser Teocr&aacute;tico, donde en verdad Dios dirige, no el hombre, donde no hay categor&iacute;as &ldquo;oficiales&rdquo;, ni &ldquo;superiores&rdquo;, sino que hay servidores verdaderos (Mt. 20:25-26; 1 Ped. 5:1-3). No en la forma de pir&aacute;mide, como lo es el gobierno de autoridad de hombre, que es precisamente &ldquo;la imagen de la bestia&rdquo;, la cual &ldquo;marca&rdquo; con &ldquo;el n&uacute;mero de hombre, 666&rdquo; (Ap. 13:16-18), que equivale a su vez con lo que el Esp&iacute;ritu Santo nos dice en Santiago 3:14-16 y 1 Juan 3:10-15, pues la marca de Dios en Sus hijos (Ez. 9:4; Ap. 7:3), los miembros de Su Iglesia, es exactamente lo opuesto (Stg. 3:17-18).<br /><br />La esperanza maravillosa de los hijos de Dios es la Venida en gloria del Se&ntilde;or (Tit. 2:13), es el d&iacute;a de la resurrecci&oacute;n (1 Tes. 4:16; 2 Tes 1:6-9), cuando Israel y la Iglesia ser&aacute;n &ldquo;un reba&ntilde;o&rdquo; (Jn. 10:16), no es en un &ldquo;rapto misterioso&rdquo;, en ese moderno invento del anticristo, quien es el mismo Satan&aacute;s (1 Jn. 4:3).</font></div>  <div class="paragraph"><font size="3"><strong>EL ELEMENTO HUMANO B&Aacute;SICO</strong></font><br /></div>  <div class="paragraph"><font size="3">Despu&eacute;s de la breve menci&oacute;n de los fundamentos doctrinales integrantes de &ldquo;la fe que ha sido una vez dada a los santos&rdquo; (Jud. 3), menciono a aquellos, que tanto el ap&oacute;stol Pedro, como los dem&aacute;s ap&oacute;stoles, consideran indispensables a fin de que todo lo antes dicho nos aproveche. Esto es el elemento humano que a los verdaderos miembros de la Iglesia nos corresponde poner, que consiste en los sentimientos y las intenciones del coraz&oacute;n que agradan a Dios, estos principian con un reconocimiento profundo y absoluto hacia nuestro Todopoderoso Dios, con esa sinceridad y esa humillaci&oacute;n verdadera que &Eacute;l demanda de nosotros (Miq. 6:8; Mt. 11:29).<br /><br />Este reconocimiento es, entonces, el que produce los frutos del Esp&iacute;ritu (G&aacute;l. 5:22-23), y la consecuente obediencia para cumplir con los requerimientos Divinos se&ntilde;alados por Dios en Su Santo Libro, y en nuestro caso como creyentes entre los gentiles, salvos solamente por gracia, estos requerimientos son los que est&aacute;n se&ntilde;alados m&aacute;s particularmente en el Nuevo Testamento, pues, es por nosotros, por quienes se preocupa el ap&oacute;stol Pedro, cuando dice: &ldquo;Tambi&eacute;n yo procurar&eacute; con diligencia, que despu&eacute;s de mi fallecimiento, vosotros pod&aacute;is siempre tener memoria de estas cosas&rdquo; (2 Ped. 1:15).<br /><br />El ap&oacute;stol Pablo resume estos requerimientos en una forma concreta cuando exhorta: &ldquo;Nada hag&aacute;is por contienda o por vanagloria; antes bien en humildad, estim&aacute;ndoos inferiores los unos a los otros, no mirando cada uno a lo suyo propio, sino cada cual tambi&eacute;n a lo de los otros&rdquo; (Fil. 2:3-4). (Hace muchos a&ntilde;os el Se&ntilde;or me mostr&oacute; en una forma muy particular que el que as&iacute; vive, est&aacute; bien ante &Eacute;l, m&aacute;s el que no vive esto, no importa qu&eacute; tanto dijere e hiciere, est&aacute; mal). Tambi&eacute;n est&aacute; escrito: &ldquo;Si yo hablase lenguas humanas y ang&eacute;licas, y no tengo caridad, vengo a ser como metal que resuena, o c&iacute;mbalo que reti&ntilde;e, y si tuviese profec&iacute;a, y entendiese todos los misterios y toda la ciencia... y no tengo caridad, de nada me sirve&rdquo; (1 Cor. 13:1-3). De igual manera dice el Se&ntilde;or al creyente que no vive ya en &ldquo;este sentir que hubo tambi&eacute;n en Cristo Jes&uacute;s&rdquo; (Fil. 2:5): &ldquo;Yo s&eacute; tus obras, y tu trabajo y paciencia&hellip; Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor&rdquo; (Ap. 2:2-5). Lo citado, y las muchas m&aacute;s Escrituras que tratan sobre este respecto, &ldquo;ninguno de los imp&iacute;os (las) entender&aacute; (ni las tomar&aacute; en cuenta), pero (las) entender&aacute;n (las aceptar&aacute;n y las vivir&aacute;n) los entendidos&rdquo; (Dn. 12:10).<br /><br />Esta Revista Internacional &ldquo;Maranatha&rdquo;, ha seguido siendo enviada a miles de lectores a trav&eacute;s del mundo. A muchos les conozco personalmente y a muchos no. Tengo entendido a la vez, que entre estos miles de lectores, est&aacute;n tanto los que me aman como tambi&eacute;n los que no sienten igual, y que todos van a leer la declaraci&oacute;n siguiente. Mas advierto, sin embargo, que la declaraci&oacute;n va dirigida m&aacute;s particularmente a los que me aman y que aprecian el ministerio que ya para este tiempo el Se&ntilde;or por una vida me ha encomendado.</font></div>  <div class="paragraph"><strong><font size="3">UNA DECLARACI&Oacute;N IMPORTANTE</font></strong><br /></div>  <div class="paragraph"><font size="3">LA DECLARACI&Oacute;N POR MI PARTE, ahora, consiste en que las palabras del ap&oacute;stol Pedro, que cito al principio, hoy las estoy apropiando y haci&eacute;ndolas m&iacute;as, con esto no estoy adjudic&aacute;ndome t&iacute;tulo alguno (a los que me aman consta que, contra el demonio ostentoso y rid&iacute;culo de los t&iacute;tulos y renombres, y otros m&aacute;s, he predicado duramente), mi intensi&oacute;n aqu&iacute;, es recordarles a mis hermanos amados, que el n&uacute;mero de los d&iacute;as de mi ministerio se est&aacute;n acortando. Y que, as&iacute; como pudo sentir el ap&oacute;stol Pedro y los dem&aacute;s ap&oacute;stoles entonces, y todos los ministros fieles en las edades subsiguientes y hasta ahora, tambi&eacute;n yo siento el decirles hoy a todos mis fieles hermanos a quienes he venido ministrando ya por una vida, que me urge el que &ldquo;vosotros pod&aacute;is siempre tener memoria de estas cosas&rdquo;.<br /><br />Mis amados hermanos y hermanas en la fe, como tambi&eacute;n mis hijos amados en el Se&ntilde;or, yo s&eacute; que ustedes van a entender el intento de mi declaraci&oacute;n, pues est&aacute;n contados entre los que hemos recibido de Dios el privilegio de conocer las mismas verdades que el ap&oacute;stol Pedro y sus compa&ntilde;eros ense&ntilde;aron, verdades que hasta hoy podemos conocer en el Libro Santo, verdades que, por voluntad de Dios, yo he sido tambi&eacute;n privilegiado de poder anunciar ya por una vida. Estas verdades son las que me urge que ustedes puedan tener siempre en memoria. Pues la jornada final quedar&aacute; pronto a cargo de ustedes, los fieles de esta &uacute;ltima generaci&oacute;n, quienes estar&aacute;n en pie hasta la inminente Venida de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.<br />&#8203;<br />Dios os bendiga.</font></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:16px;"></div>  <div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:8.9214380825566%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:0px;padding-bottom:0px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:left"> <a href='https://www.cjcfresno.org/uploads/2/6/4/9/26496698/59-reconfirmando_a_los_santos_en_la_verdad.pdf' target='_blank'> <img src="https://www.cjcfresno.org/uploads/2/6/4/9/26496698/printer-logo-small_12_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:91.078561917443%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:0px;padding-bottom:0px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:left"> <a href='https://plus.google.com/+CjcfresnoOrg/posts' target='_blank'> <img src="https://www.cjcfresno.org/uploads/2/6/4/9/26496698/googleplus-logo-official-icon_12_orig.png" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Mas Vosotros Sois Linaje Escogido]]></title><link><![CDATA[https://www.cjcfresno.org/articulos/mas-vosotros-sois-linaje-escogido]]></link><comments><![CDATA[https://www.cjcfresno.org/articulos/mas-vosotros-sois-linaje-escogido#comments]]></comments><pubDate>Sun, 08 Jan 2017 08:00:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.cjcfresno.org/articulos/mas-vosotros-sois-linaje-escogido</guid><description><![CDATA[       Autor:&nbsp;Pastor Efraim Valverde, Sr.Revista Maranatha Edici&oacute;n&nbsp;de Enero&nbsp;2012&nbsp;p&aacute;gina 5.  &ldquo;M&aacute;s vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunci&eacute;is las virtudes de Aquel que nos ha llamado de las tinieblas a su luz admirable&rdquo; (1 Pedro 2:9)  &#8203;UN COMENTARIO INTRODUCTORIO  Las cosas, los objetos, las joyas, y el mismo dinero, no tienen ning&uacute;n valor por s&iacute; mismos, sino que s [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-medium " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:left"> <a href='http://www.cjcfresno.org/articulos/mas-vosotros-sois-linaje-escogido'> <img src="https://www.cjcfresno.org/uploads/2/6/4/9/26496698/58-vosotros-sois-web_3_orig.png" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><font size="3" style="color:rgb(98, 84, 59)">Autor:&nbsp;Pastor Efraim Valverde, Sr.<br />Revista Maranatha Edici&oacute;n&nbsp;de Enero&nbsp;2012</font><span style="color:rgb(98, 84, 59)"><font size="3">&nbsp;p&aacute;gina 5.</font></span></div>  <blockquote><em><font size="3">&ldquo;M&aacute;s vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunci&eacute;is las virtudes de Aquel que nos ha llamado de las tinieblas a su luz admirable&rdquo; (1 Pedro 2:9)</font></em></blockquote>  <div class="paragraph">&#8203;UN COMENTARIO INTRODUCTORIO</div>  <div class="paragraph"><font size="3">Las cosas, los objetos, las joyas, y el mismo dinero, no tienen ning&uacute;n valor por s&iacute; mismos, sino que su valor consiste en el aprecio que para aquello hubiere en la mente de quien o quienes los poseyeren, muchos sistemas monetarios que en un tiempo han tenido un gran valor, al pasar del tiempo lo han perdido. Cuando estuve por primera vez en Israel, quise traer de regreso un obsequio para todos mis hermanos, y compr&eacute; por dos d&oacute;lares un paquete de 500 monedas devaluadas.<br /><br />Una prueba sencilla pero irrefutable de lo dicho la podemos ver f&aacute;cilmente en el ni&ntilde;o de tres a&ntilde;os que ciertamente ya sabe que el billete que se le da es dinero, pero su mente no tiene a&uacute;n la suficiente capacidad para distinguir la diferencia del valor del billete de un d&oacute;lar, de otro de veinte, repito, pues que el valor de todo est&aacute; en nuestra mente, (Hoy mismo le&iacute;a en una revista secular que el valor del oro ha estado menguando &uacute;ltimamente).</font></div>  <div>  <!--BLOG_SUMMARY_END--></div>  <div class="paragraph"><font size="3">Por lo tanto, ten bien presente mi estimado hermano lector, esta verdad innegable: Todo lo que pudi&eacute;remos poseer aqu&iacute;, est&aacute; en nuestra mente, pues para entender el mensaje que el Esp&iacute;ritu Santo tiene para ti y para m&iacute;, basado en la Escritura citada al principio de este escrito, es imperativo que est&eacute;s convencido de la verdad aludida, e otra manera, ni caso tiene que sigas leyendo.<br /><br />&ldquo;El dios de este siglo&rdquo; (2 Cor. 4.4), que es Satan&aacute;s, el anticristo, conoce perfectamente las fluctuaciones de nuestra mente, as&iacute; que durante todas las edades se ha aprovechado de esta inconsistencia muy humana aun entre el mismo pueblo del Se&ntilde;or, y ha logrado devaluar siempre en la mente de muchos hijos de Dios el tesoro por excelencia de que son due&ntilde;os, este tesoro supremo, que precisamente Juan nos declara: &ldquo;Ahora somos hijos de Dios&rdquo; (1 Juan 3:2).<br /><br />Esta operaci&oacute;n negativa, que es com&uacute;n y aun en muchos aspectos necesaria entre la sociedad humana natural, ha obrado para perjuicio, tanto en Israel como tambi&eacute;n en la Iglesia, trayendo siempre ruina espiritual para &ldquo;el Pueblo de los Santos del Alt&iacute;simo&rdquo; (Dan.7:27). El testimonio de lo dicho lo tenemos tanto en los escritos del Antiguo Testamento que describen la historia del pueblo de la Ley, como tambi&eacute;n en el Nuevo, donde el Se&ntilde;or y sus ap&oacute;stoles advierten de continuo este peligro a los cristianos salvos ahora por gracia.</font></div>  <div class="paragraph">&#8203;&iquest;QUI&Eacute;N ES EN REALIDAD LA IGLESIA DEL SE&Ntilde;OR?</div>  <div class="paragraph"><font size="3">Para iniciar esta ense&ntilde;anza tenemos forzosamente que volver a considerar la pregunta sobre lo que muchas veces ya he disertado y escrito: &iquest;Qui&eacute;n es en realidad la Iglesia del Se&ntilde;or?, la respuesta b&aacute;sica y fundamental es la misma, la Iglesia de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo es solamente UNA, y es de &Eacute;l (L&eacute;ase Mat.16:18).</font></div>  <blockquote style="text-align:center;"><em><font size="3">La Iglesia Del Se&ntilde;or NO consiste en cierta o cual organizaci&oacute;n pol&iacute;tico-religiosa que es lo que el mundo com&uacute;nmente reconoce.</font></em></blockquote>  <div class="paragraph">La Iglesia del Se&ntilde;or no consiste en cierta o cual denominaci&oacute;n u organizaci&oacute;n pol&iacute;tico-religiosa, que es lo que el mundo com&uacute;nmente reconoce, la Iglesia es el conjunto universal de hijos de Dios, quienes habiendo sido lavados con la Sangre del Cordero, han servido y sirven al Se&ntilde;or en diferentes tiempos y lugares con todas las fuerzas de su coraz&oacute;n. La lista de estos cristianos fieles, quienes integran la membrec&iacute;a de ese conjunto <font size="3">universal, est&aacute; en el control absoluto del Due&ntilde;o de la Iglesia. Y Pablo ap&oacute;stol nos confirma esto, diciendo: &ldquo;Conoce el Se&ntilde;or a los que son suyos&rdquo; (2 Tim. 2:19). &ldquo;Estos son los que con mujeres (denominaciones) no fueron contaminados, porque son v&iacute;rgenes, esos son los que siguen al Cordero por donde quiera que fuere&rdquo;. &ldquo;Estos fueron comprados de entre los hombres por primicias para Dios y para el Cordero, y en sus bocas, no ha sido hallado enga&ntilde;o, porque ellos son sin m&aacute;cula delante del Trono de Dios&rdquo; (Apoc. 14:4-5). Hay quienes han interpretado que estos son un conjunto misterioso de s&uacute;per-cristianos de una casta superior, perfectos en el sentido natural, un grupo en el cual los &ldquo;cristianos regulares&rdquo; no podemos tener parte, inclusive han existido y existen hoy organizaciones autodenominadas cristianas, cuyos l&iacute;deres reclaman ser estos integrantes superiores y s&uacute;per-especiales, y el pueblo que los sigue obedece ciegamente sus torcidas ense&ntilde;anzas y aprueban semejante blasfemia.<br /><br />La realidad es que ese conjunto descrito por el Esp&iacute;ritu Santo, son los fieles seguidores del Se&ntilde;or que ya mencion&eacute; antes, cristianos sinceros, humildes y verdaderos, quienes, rodeados aqu&iacute; de pruebas, de tentaciones y de flaquezas, caminan cada d&iacute;a con Dios venciendo su carne y a las &ldquo;milicias espirituales en los aires&rdquo; (Ef. 6:12). &ldquo;Por la Sangre del Cordero, y por la Palabra de su testimonio; y no han amado sus vidas hasta la muerte&rdquo; (Apoc. 12:11).<br /><br />Tu mi Hermano(a), que amas al Se&ntilde;or con todas las fuerzas de tu ser, que has caminado experimentado duras pruebas y tremendas aflicciones al paso de los a&ntilde;os, pero que hasta hoy estas en pie, t&uacute;, quien, habiendo sido marcado por Dios, &ldquo;gimes y clamas&rdquo; (Ez. 9.4), y caminas &ldquo;andando y llorando&rdquo; (Sal. 126:6), y te has ocupado hasta hoy en tu salvaci&oacute;n con &ldquo;temor y temblor&rdquo; (Fil. 2:12), &iexcl;t&uacute; est&aacute;s contado en ese n&uacute;mero especial, pues eres miembro de Su Iglesia!</font></div>  <div class="paragraph">&#8203;LA VOCACI&Oacute;N SUPREMA DE LA IGLESIA</div>  <div class="paragraph"><font size="3">Hemos considerado ya en forma breve quien es en verdad la Iglesia del Se&ntilde;or aqu&iacute; en la tierra. Podemos ver, por las pocas Escrituras citadas, que la Iglesia no es lo que com&uacute;nmente se cree: &ldquo;el mont&oacute;n&rdquo; de cristianos mediocres, que caminan como a ellos les parece, o como sienten, obedeciendo al Se&ntilde;or en aquellas cosas que a ellos les gusta o est&aacute;n de acuerdo, e ignor&aacute;ndolo cuando a su carne no le agrada lo que El les ordena por Su Palabra. No es con esta clase de cristianos con los que la Iglesia pudiera cumplir aqu&iacute; su misi&oacute;n. Pues al examinar detenidamente la Palabra de Dios, vemos que el Se&ntilde;or tiene un prop&oacute;sito definido y &uacute;nico, para este conjunto que El mismo llama &ldquo;Su Iglesia&rdquo;.<br /><br />De acuerdo con lo que se nos declara en el Libro Santo, tenemos que aceptar el hecho de que este conjunto debe y tiene que estar integrado precisamente por esos seres &ldquo;s&uacute;per-especiales&rdquo;, que el Esp&iacute;ritu Santo se&ntilde;ala en la Escritura antes citada, como seres que, aunque siendo humanos imperfectos, no pueden ni deben de vivir aqu&iacute; igual que el resto de la humanidad.<br /><br />Pues somos nosotros los que habiendo estado dispuestos para seguir &ldquo;al Cordero por donde quiera que fuere&rdquo; (Apoc. 14:4), &ldquo;neg&aacute;ndonos a nosotros mismos&rdquo; (Luc. 9:23), a quienes ha querido el Se&ntilde;or descubrirnos &ldquo;el misterio de Su voluntad, seg&uacute;n Su benepl&aacute;cito, que se hab&iacute;a propuesto en S&iacute; mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensaci&oacute;n del cumplimiento de los tiempos, as&iacute; las que est&aacute;n en los cielos, como las que est&aacute;n en la tierra&rdquo; (Ef. 1:9-10).<br /><br />Pues inclusive est&aacute; escrito: &ldquo;cosas que ojo no vio, ni oreja oy&oacute;, ni han subido en coraz&oacute;n de hombre, son las que Dios ha preparado para aquellos que le aman, pero que Dios lo revel&oacute; a nosotros por el Esp&iacute;ritu&rdquo; (1 Cor. 2:9 y 10.).<br /><br />Esto &uacute;ltimo lo dice el Ap&oacute;stol Pablo, como uno de esos seres &ldquo;s&uacute;per especiales&rdquo;, y &eacute;l es tambi&eacute;n quien nos dice: &ldquo;que la multiforme sabidur&iacute;a de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la Iglesia a los principados y potestades en los cielos&rdquo; (Ef. 3:10).<br /><br />Estas declaraciones con respecto al ministerio de la Iglesia aqu&iacute;, est&aacute;n tremendas. Pero solo pueden reconocer esto los cristianos &ldquo;que no andan conforme a la carne, m&aacute;s conforme al esp&iacute;ritu&rdquo; (Rom. 8:1) Pues a estos se dirige nuestro ap&oacute;stol cuando dice: &ldquo;Por tanto dejando la palabra del comienzo de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfecci&oacute;n...etc.&rdquo;<br />&#8203;<br />Porque la voluntad del Se&ntilde;or es que los integrantes verdaderos de Su Iglesia crezcan en madurez y conocimiento de las maravillosas verdades reveladas en Su Palabra. Al pasar los a&ntilde;os no podemos ni debemos quedarnos en el mensaje elemental del arrepentimiento, del bautismo, de hablar en nuevas lenguas, etc.</font></div>  <div class="paragraph">&#8203;EL PRIVILEGIO DE SER LOS ANUNCIADORES</div>  <div class="paragraph"><font size="3">Es cierto que &ldquo;la fe que ha sido una vez dada a los santos&rdquo; (Judas 3), principi&oacute; con la declaraci&oacute;n del bautismo en el Nombre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, y con el derramamiento del Esp&iacute;ritu Santo (Hechos. 2:38-39). Pero Dios us&oacute; a Sus ap&oacute;stoles (y de una manera m&aacute;s particular al ap&oacute;stol Pablo, lo cual el mismo ap&oacute;stol Pedro reconoce en su 2da. Ep&iacute;stola 3:15), para declararnos un n&uacute;mero de misterios que de otra manera nosotros nunca hubi&eacute;ramos podido conocer ni entender.<br /><br />En el texto citado el ap&oacute;stol Pablo nos habla de la &ldquo;multiforme sabidur&iacute;a de Dios&rdquo;, d&aacute;ndonos a entender que son muchas las verdades y los misterios de esa sabidur&iacute;a divina, luego declara algo que a primera vista puede parecer incre&iacute;ble y esto es, que esta sabidur&iacute;a de Dios tiene que ser &ldquo;ahora notificada por la Iglesia&rdquo; no nom&aacute;s en el mundo, mas tambi&eacute;n &ldquo;a los principados y potestades en los cielos&rdquo;. Pues en estos mensajes de revelaci&oacute;n y sabidur&iacute;a divina, encomendados a los integrantes de la Iglesia para que los anunciemos, son &ldquo;en los cuales (aun) desean mirar los &aacute;ngeles&rdquo; (1 Pedro 1:12), porque no les dio Dios a los &aacute;ngeles el supremo privilegio de anunciar &ldquo;el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo&rdquo; (Ef. 3:8), sino a los que hemos sido &ldquo;comprados de entre los hombres, por primicias para Dios y el Cordero&rdquo;, a hombres (y mujeres) no justos de nosotros mismos, m&aacute;s justificados por la Gracia de Jesucristo el Se&ntilde;or, y la Sangre de su Cruz.<br /><br />Y aqu&iacute; est&aacute; precisamente la idea central de este mensaje: &iquest;c&oacute;mo va hacer su trabajo la Iglesia si sus integrantes no saben m&aacute;s que lo elemental, solamente el &ldquo;comienzo en la doctrina de Cristo&rdquo;? &iquest;C&oacute;mo van a cumplir con el tremendo ministerio que tenemos encomendado si en sus mentes no est&aacute;n, o no saben valorar, lo maravilloso de los mensajes de &ldquo;la multiforme sabidur&iacute;a de Dios&rdquo;?<br />&#8203;<br />Hoy bendigo a mi Dios por cuanto a trav&eacute;s ya de una larga vida, habiendo pasado por incontables experiencias, en medio de limitaciones, de contrariedades, de duras pruebas, de tribulaciones y aflicciones, a mi Se&ntilde;or le ha placido darme luz y revelaci&oacute;n en Su Palabra sobre muchos misterios y verdades de esa multiforme sabidur&iacute;a de Dios que por la Iglesia debe ahora ser notificada.<br /><br />Para este tiempo el Se&ntilde;or me ha concedido que una gran parte de esos mensajes, estudios y explicaciones, tanto prof&eacute;ticos como doctrinales, hayan sido ya puestos en letra y en grabaciones para ayuda y edificaci&oacute;n de los santos, y para equipar a los soldados que se lanzan a pelear &ldquo;la buena batalla&rdquo;.<br /><br />Los temas que enumero a continuaci&oacute;n est&aacute;n en libros que para estas fechas han llegado ya hace tiempo a las manos de muchos hijos de Dios quienes han recibido luz sobre lo mismo, y hoy con profunda convicci&oacute;n anuncian tambi&eacute;n estas verdades.</font></div>  <div class="paragraph">&#8203;ENUMERACION DE MISTERIOS Y VERDADES</div>  <div class="paragraph"><ol><li><font size="3">El principal y m&aacute;s maravilloso de estos misterios revelados, es el de la Unicidad en la Deidad; el entender que nuestro Dios es solamente UNO, no es dos ni es tres (Deut. 6:4).</font></li><li><font size="3">El misterio de la manifestaci&oacute;n de Dios en carne; no de una Segunda persona sino de Dios mismo (1 Tim. 3:16 y 2 de Cor. 5:19).</font></li><li><font size="3">Entender que &ldquo;Dios es Esp&iacute;ritu&rdquo; (Juan 14:8-11) y que el &ldquo;El Hijo&rdquo; es Su Imagen (Heb. 1:3).</font></li><li><font size="3">Saber que &ldquo;El Hijo&rdquo; no principio en Bel&eacute;n, mas es desde &ldquo;el principio&rdquo; (Juan1:1 y Col. 1:15-17 y Apoc. 3:14).</font></li><li><font size="3">La declaraci&oacute;n del Nombre Supremo de Dios, que es el &uacute;nico Nombre en el cual hay salvaci&oacute;n. (Mat. 1:21 y Hech. 4:12 y Fil. 2:9-11).</font></li><li><font size="3">Entender que la humanidad del Se&ntilde;or Jes&uacute;s fue de origen diferente que los dem&aacute;s humanos. (Heb. 7:26).</font></li><li><font size="3">&iquest;Quienes somos los hijos de Dios?, &iquest;de d&oacute;nde venimos?, &iquest;que hacemos aqu&iacute;?, y a d&oacute;nde vamos? (Juan 10:34-35 y Heb. 2:14 y Juan 3:2).</font></li><li><font size="3">El misterio de la primera resurrecci&oacute;n (Dan. 12:2; 1 Cor. 15:51-52 y 1 Tes. 4:16).</font></li><li><font size="3">Quien es Israel (Ex. 4:22), y el misterio de la relaci&oacute;n de Israel con la Iglesia entre los gentiles. (Juan 4:22 y Rom. 11:25).</font></li><li><font size="3">Cual es &ldquo;el misterio de iniquidad&rdquo;, del dios que se hace parecer Dios (2 Tes. 2:7).</font></li><li><font size="3">&iquest;Qui&eacute;n es en realidad el anticristo? (1 Juan 4:3).</font></li><li><font size="3">Que es realmente &ldquo;la marca de la bestia&rdquo; (1 Juan 3:10-15), y cu&aacute;l es la marca de Dios. (Ez. 9:4).</font></li><li><font size="3">La &ldquo;Jerusal&eacute;n celestial&rdquo; no es una ciudad de piedras fr&iacute;as sino de &ldquo;piedras vivas&rdquo;, (Heb. 12:22 y 1 Pedro 2:5 y Apoc. 21:9-10).</font></li><li><font size="3">Una cosa es &ldquo;nacer de Dios&rdquo; (1 Juan 5:18, y &ldquo;nacer otra vez&rdquo; o &ldquo;nacer del Esp&iacute;ritu&rdquo; (Juan 3:3 y 5), y otra cosa es recibir el don, o sea &ldquo;la virtud del Espiritu Santo&rdquo; (Hech. 1:8 y 2:38-39).</font></li><li><font size="3">Las Lenguas son la se&ntilde;al exterior de este don (10:46 y 19:6), pero si no est&aacute;n los frutos del Esp&iacute;ritu&rdquo; las lenguas de nada sirven (G&aacute;l. 5:22-23 y 1 Cor. 13:1-3).</font></li><li><font size="3">La verdadera gracia de Dios es maravillosa, pero la gracia con las leyes y reglamentos humanos trae ruina.</font></li><li><font size="3">&ldquo;El Tribunal de Cristo&rdquo; (2 Cor. 5:10) principia en esta vida aqu&iacute;, y terminar siendo fiel, &ldquo;ya no hay ninguna condenaci&oacute;n&rdquo; (Rom. 8:1).</font></li><li><font size="3">Los &ldquo;dos testigos&rdquo; (Apoc. 11:3) son dos varones que representan dos pueblos; Mois&eacute;s al Israel fiel y El&iacute;as a la Iglesia fiel.</font></li><li><font size="3">La mujer &ldquo;vestida del sol&rdquo; (Apoc. 12:1). No es Mar&iacute;a. Es la raza Jud&iacute;a, Israelita, que tiene gloria (Rom. 9:4).</font></li><li><font size="3">La primera mitad de la septuag&eacute;sima (70) semana de Daniel (Dan. 7:24-27), es literal de a&ntilde;o por d&iacute;a. Mas la &uacute;ltima mitad es la era de la gracia, el tiempo de los Gentiles. Los misterios y verdades descritas, y otros temas m&aacute;s, son parte de &ldquo;la multiforme sabidur&iacute;a de Dios&rdquo; que la Iglesia tiene ahora que notificar.</font></li></ol></div>  <div class="paragraph">&#8203;&iquest;QU&Eacute; HAREMOS CON ESTAS REVELACIONES?</div>  <div class="paragraph"><font size="3">En el texto B&iacute;blico inicial se nos dice que los verdaderos miembros de la Iglesia somos &ldquo;Linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido&rdquo;. &iquest;Pero, para qu&eacute;? &iquest;Para cumplir ciertos compromisos humanos, y para quedar bien con ciertos o cuales personajes religiosos? &iexcl;NO! m&aacute;s con el prop&oacute;sito principal se&ntilde;alado por nuestro mismo Dios de que anunciemos sus virtudes.<br /><br />Y ahora pregunto: &iquest;Es en eso en lo que vivimos ocupados los que hemos conocido esas virtudes y verdades que a nosotros nos han sacado de la oscuridad del enga&ntilde;o y de la ignorancia espiritual? &iquest;Estamos vendidos a tal grado ante Aquel quien ha &ldquo;alumbrado los ojos de nuestro entendimiento para saber cu&aacute;l sea la esperanza de nuestra vocaci&oacute;n, y cuales las riquezas de la gloria de Su herencia en los santos&rdquo;? (Ef. 1:18).<br /><br />Vuelvo a insistir en el hecho de que es un privilegio supremo el ser parte de este &ldquo;Linaje escogido&rdquo;, pero como el valor de ello, repito, est&aacute; en la mente, me consta que en estos tiempos y lugares hay una grande mayor&iacute;a de profesantes cristianos para quienes este privilegio, y el prop&oacute;sito Divino correspondiente (con dolor lo digo), son cosas de m&iacute;nima importancia en sus mentes. Mas ya de mucho tiempo y hasta este d&iacute;a, se sigue oyendo la voz de mi Dios que pregunta: &iquest;A qui&eacute;n enviar&eacute;, y qui&eacute;n ira? (Is. 6:8).<br /><br />Al citar esta Escritura una vez m&aacute;s, mi Se&ntilde;or sabe que lo hago llorando por cuanto veo que los o&iacute;dos de esa grande mayor&iacute;a entre los integrantes de este &ldquo;linaje escogido&rdquo; est&aacute;n cerrados para no o&iacute;r este llamado Divino, integrantes del &ldquo;real sacerdocio&rdquo; a quienes el Se&ntilde;or ha dado el privilegio de poder o&iacute;r y entender las maravillosas verdades de &ldquo;la multiforme sabidur&iacute;a de Dios&rdquo;, pero para quienes estas verdades y misterios revelados han perdido su supremo valor.<br />&#8203;<br />De la misma manera como en la mente en lo natural aumenta o disminuye el valor y aprecio a las cosas o personas, acontece tambi&eacute;n en valores espirituales, pues estando en carne los hijos de Dios, podemos en nuestra mente darle su debido valor al tesoro de conocimientos que tenemos, o podemos dejar que pierda su precio o que pierda completamente su valor, y &ldquo;el dios de este siglo&rdquo; (2 Cor. 4:4) que es Satan&aacute;s, el anticristo, conociendo a la perfecci&oacute;n esta debilidad humana, se ha aprovechado de ella para cegar los entendimientos (las mentes) de los cristianos descuidados para que pierdan la noci&oacute;n de su llamamiento, y ya cegados olviden que el prop&oacute;sito principal de los hijos de Dios al vivir aqu&iacute;, es para que anunciemos &ldquo;las virtudes de Aquel que nos ha llamado de las tinieblas a Su luz admirable&rdquo;.</font></div>  <div class="paragraph">&#8203;HAY QUIENES VALORAN ESTE TESORO</div>  <div class="paragraph"><font size="3">Dios nunca se ha quedado sin testimonio, y ha hecho siempre y hasta ahora, as&iacute; como le dijo al Profeta El&iacute;as: &ldquo;Yo har&eacute; que queden en Israel siete mil rodillas que no se han encorvado a Baal, y bocas que no lo besaron&rdquo; (1 Re. 19:18). En todos los tiempos de la edad de Iglesia han estado, y est&aacute;n hasta hoy, el n&uacute;mero simb&oacute;lico de &ldquo;aquellos 144,000 los cuales fueron comprados de entre los de la tierra&hellip;los que con mujeres (las falsas iglesias) no fueron contaminados, porque son v&iacute;rgenes&rdquo;: Humildes, sinceros, &ldquo;sin fingimientos&rdquo; (1Pedro 2:1). &ldquo;Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que &Eacute;l fuere, no solamente &ldquo;en delicados pastos&rdquo;, tambi&eacute;n &ldquo;en el valle de sombra y de muerte&rdquo; (Sal. 23:2 y 4). Para los integrantes de este &ldquo;Linaje escogido, real Sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido&rdquo;, el objetivo mayor en sus vidas es anunciar &ldquo;las virtudes de Aquel que nos ha llamado de las tinieblas a su luz admirable&rdquo;, y no solamente de las tinieblas del pecado donde muchos vivimos antes, m&aacute;s aun, de algo m&aacute;s profundo, como lo son las tinieblas de las doctrinas falsas, y la ignorancia de las verdades Divinas en la que en otro tiempo muchos caminamos.<br /><br />En este n&uacute;mero especial de agradecidos no cabe el orgullo, la soberbia, ni las vanidades. No cabe, el odio y el aborrecimiento, la envidia y las rivalidades.<br /><br />Este conjunto de hombres y mujeres aman al Se&ntilde;or con una pasi&oacute;n profunda, y viven continuamente tratando de ajustar todos los aspectos de sus vidas a la regla del Esp&iacute;ritu: &ldquo;nada hag&aacute;is por contienda ni por vanagloria, antes bien, en humildad no estim&aacute;ndonos inferiores los unos a los otros, no mirando cada uno a lo suyo propio, sino cada cual tambi&eacute;n a lo de los otros&rdquo; (Fil 2:3-4).<br /><br />Esta &ldquo;gente santa&rdquo; no busca beneficios humanos, ni busca riquezas materiales, aun como ministros del Se&ntilde;or no buscan el buscar gente para s&iacute;, ni tener y honores, ni reconocimiento y autoridad, pues son los pastores que &ldquo;apacientan la grey de Dios&hellip;.teniendo cuidado de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino de un &aacute;nimo pronto. Y no como teniendo se&ntilde;or&iacute;o sobre las heredades del Se&ntilde;or, sino siendo ejemplos de la grey&rdquo; (1 Pe. 5:2,3).<br />&#8203;<br />A Estos fieles ministros de Dios, y a todo el &ldquo;linaje escogido&rdquo;, el Esp&iacute;ritu Santo ha movido para que dirija este mensaje, pues estos son mis hermanos (muchos de ellos hijos en la fe), quienes alrededor del mundo caminan hoy &ldquo;teniendo el mismo amor, un&aacute;nimes, sintiendo una misma cosa&rdquo; (Fil. 2:2), en las mentes de este &ldquo;real sacerdocio&rdquo; no mengua, antes aumenta cada d&iacute;a el aprecio por los tesoros de conocimiento recibidos de Dios, y son los que al igual que yo, &ldquo;no estiman su vida preciosa para s&iacute; mismos&rdquo; (Hech. 20:24). Estos hijos de Dios, en quienes est&aacute; hoy el mismo sentir de esa entrega incondicional que hubo en los ap&oacute;stoles y dem&aacute;s disc&iacute;pulos en el principio, son ese &ldquo;real sacerdocio&rdquo; a que se refiere el Ap&oacute;stol Pedro. Estos somos los verdaderos miembros de la Iglesia del Se&ntilde;or, somos los que entendemos perfectamente que aqu&iacute; nuestras vidas no nos pertenecen, por cuanto somos propiedad absoluta de Aquel que nos compr&oacute;, nuestro privilegio es ser &ldquo;esclavos&rdquo; para hacer la voluntad de nuestro &ldquo;Pont&iacute;fice&rdquo; (Heb. 8: 1).</font></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:18px;"></div>  <div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:9.4540612516644%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:0px;padding-bottom:0px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:left"> <a href='https://www.cjcfresno.org/uploads/2/6/4/9/26496698/58-mas_vosotros_sois_linaje_escogido.pdf' target='_blank'> <img src="https://www.cjcfresno.org/uploads/2/6/4/9/26496698/printer-logo-small_11_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:90.545938748336%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:0px;padding-bottom:0px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:left"> <a href='https://plus.google.com/+CjcfresnoOrg/posts' target='_blank'> <img src="https://www.cjcfresno.org/uploads/2/6/4/9/26496698/googleplus-logo-official-icon_11_orig.png" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La SANTIDAD]]></title><link><![CDATA[https://www.cjcfresno.org/articulos/la-santidad]]></link><comments><![CDATA[https://www.cjcfresno.org/articulos/la-santidad#comments]]></comments><pubDate>Sun, 18 Dec 2016 08:00:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.cjcfresno.org/articulos/la-santidad</guid><description><![CDATA[       Autor:&nbsp;Pastor Efraim Valverde, Sr.Revista Maranatha Edici&oacute;n&nbsp;de Julio&nbsp;2016&nbsp;p&aacute;gina 5.  &ldquo;Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie ver&aacute; al Se&ntilde;or&rdquo; (Heb. 12:14)  El Texto citado es uno de los escritos que son espec&iacute;ficos en la Palabra de Dios. Digo &ldquo;espec&iacute;ficos&rdquo;, porque se trata de declaraciones determinantes en cuya interpretaci&oacute;n no cabe en ninguna manera la ambig&uuml;edad. Aqu&iacut [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-medium " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:left"> <a href='http://www.cjcfresno.org/articulos/la-santidad'> <img src="https://www.cjcfresno.org/uploads/2/6/4/9/26496698/57-santidad-web_1.png?1482040463" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><font size="3" style="color:rgb(98, 84, 59)">Autor:&nbsp;Pastor Efraim Valverde, Sr.<br />Revista Maranatha Edici&oacute;n&nbsp;de Julio&nbsp;2016</font><span style="color:rgb(98, 84, 59)"><font size="3">&nbsp;p&aacute;gina 5.</font></span></div>  <blockquote><em><font size="3">&ldquo;Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie ver&aacute; al Se&ntilde;or&rdquo; (Heb. 12:14)</font></em></blockquote>  <div class="paragraph"><font size="3">El Texto citado es uno de los escritos que son espec&iacute;ficos en la Palabra de Dios. Digo &ldquo;espec&iacute;ficos&rdquo;, porque se trata de declaraciones determinantes en cuya interpretaci&oacute;n no cabe en ninguna manera la ambig&uuml;edad. Aqu&iacute; la orden del Esp&iacute;ritu Santo, instrumentalizada por el ap&oacute;stol, es enf&aacute;tica y terminante. El que no hiciere conforme a lo dictado, &ldquo;no ver&aacute; al Se&ntilde;or&rdquo; (Heb. 12:14). Entendiendo lo ya explicado, nos conviene entonces considerar con el debido detenimiento, lo que se nos dice a todos los que queremos ver al Se&ntilde;or, para tener parte en Su gloria; en nuestro Texto, se se&ntilde;alan dos condiciones indispensables: paz y santidad. En otra ocasi&oacute;n trataremos sobre la &ldquo;paz&rdquo; de que aqu&iacute; se trata. En esta ocasi&oacute;n nuestro tema es &ldquo;La Santidad&rdquo;.<br /><br />As&iacute; como Dios es luz, y el origen de &ldquo;toda buena d&aacute;diva y todo don perfecto&rdquo; (Stg. 1:17) tambi&eacute;n es Santo (Lv. 11:44-45), &Eacute;l es por lo tanto, &ldquo;el Santo de Israel&rdquo; (Is. 1:4) y, &ldquo;el Rey de los santos&rdquo; (Ap. 15:3), &Eacute;l es quien ha dado y sigue dando la orden a Su pueblo, diciendo: &ldquo;Sed santos, porque Yo soy Santo&rdquo; (1 Ped. 1:16). Este tema, entonces, no es solamente algo sobre lo que podemos tratar si nos gusta, o no tratarlo si no nos gusta. El tema de &ldquo;La Santidad&rdquo; es de vida o de muerte.</font></div>  <div>  <!--BLOG_SUMMARY_END--></div>  <div class="paragraph"><font size="3">La doctrina de la santidad es cardinal entre el pueblo del Se&ntilde;or, y su prominencia en las p&aacute;ginas del Libro de Dios (la Santa Biblia) es capital. El Texto sagrado base de este escrito lo dice todo, la santidad es uno de los requisitos indispensables para que el cristiano pueda ver el rostro del Se&ntilde;or en gloria, por lo tanto, mucho se ha hablado y escrito sobre la santidad entre el pueblo del Alt&iacute;simo en el transcurso de todas las edades. Hasta el presente d&iacute;a, es imperativo que se predique y ense&ntilde;e la doctrina de la santidad, la santidad ha sido, y ser&aacute; siempre aqu&iacute;, parte integrante de las ense&ntilde;anzas b&aacute;sicas, ahora tanto en Israel como entre el cristianismo.<br /><br />La santidad ha sido, inclusive, ense&ntilde;ada y practicada durante las edades y hasta el d&iacute;a de hoy, entre las diferentes religiones paganas, por lo tanto, es de suma importancia el que nosotros, los que profesamos conocer y servir &ldquo;en esp&iacute;ritu y en verdad&rdquo; al Se&ntilde;or Jes&uacute;s (Jn. 4:24), entendamos a fondo y en realidad qu&eacute; es la santidad, de acuerdo con la Palabra de Dios. Pues el significado del t&eacute;rmino &ldquo;santidad&rdquo;, se interpreta y se aplica de acuerdo a la idea o mentalidad del que lo ense&ntilde;a o predica, la variedad es tal, que hoy ser&iacute;a imposible el enumerar las diferentes interpretaciones y aplicaciones que se le da a la palabra &ldquo;santidad&rdquo;. Pero dejando entonces a un lado lo que tanto el &ldquo;paganismo puro&rdquo;, como el &ldquo;paganismo cristiano&rdquo; ense&ntilde;are, pasemos pues a considerar lo que, para nosotros, y entre nosotros, significa la santidad.<br /><br />Por principio de cuentas, es importante tener presente el hecho de que, entre nuestro medio ambiente, es una de las cosas m&aacute;s comunes el que se hable y se predique una santidad de apariencia, a eso precisamente se refiere el ap&oacute;stol Pablo cuando habla de aquellos que, &ldquo;tienen apariencia de piedad, m&aacute;s han negado la eficacia de ella&rdquo; (2 Tim. 3:5). Por cierto, que hoy en d&iacute;a, la doctrina de la santidad es uno de los temas favoritos de muchos y diferentes predicadores del evangelio. Pues el tema de la santidad, como lo es el amor, la paz, la humildad y todas las dem&aacute;s virtudes y dones del Esp&iacute;ritu, tiene la propiedad de identificar con Dios a aquel que la practica o ense&ntilde;a. No es ning&uacute;n secreto, entonces, que hay muchos que predican una santidad que ellos mismos est&aacute;n muy lejos de practicar. Por otra parte, tambi&eacute;n es com&uacute;n la ense&ntilde;anza de una santidad exterior, identificada con los &ldquo;sepulcros blanqueados&rdquo; de que habl&oacute; el Se&ntilde;or Jes&uacute;s (Mt. 23:27). El tema de la santidad puede, por tanto, ser usado tanto para bien como para mal, seg&uacute;n el esp&iacute;ritu con que se interpretare o se aplicare, consideremos ahora algo que es de suma importancia en el tema que nos ocupa, y esto es, el origen genuino de la doctrina de la santidad entre el pueblo del Eterno. Dios mismo se&ntilde;al&oacute;, precisamente entre Su pueblo original, Israel, la forma de vida que deb&iacute;an observar. El Se&ntilde;or no quiso dejar la interpretaci&oacute;n de esta virtud fundamental a merced de la variable mentalidad humana entre Su pueblo, y esto, principalmente porque Dios sab&iacute;a qu&eacute; tan influenciadas estaban aquellas mentes con las ideas err&oacute;neas de lo que es la santidad entre los pueblos paganos. Pues entre el paganismo, la santidad ha estado siempre ligada con el pecado abominable de la idolatr&iacute;a, como tambi&eacute;n con otros muchos actos que son abominables ante Dios, por lo tanto, las instrucciones Divinas dadas a Israel con respecto a la vida de limpieza y santidad, ocupan un lugar primordial en los Libros de Mois&eacute;s (la Tor&aacute;), y contin&uacute;an en el curso de todo el Antiguo Testamento.<br /><br />No ocuparemos m&aacute;s espacio para hablar sobre la santidad entre el pueblo Jud&iacute;o, para los conocedores de la Palabra de Dios, lo antes dicho es suficiente, no se necesita mayor explicaci&oacute;n para entender algo tan b&aacute;sico y sencillo, adem&aacute;s, el prop&oacute;sito principal en esta ocasi&oacute;n, es el considerar el significado de la doctrina de la santidad entre nosotros, los cristianos entre los gentiles, y esto, de una manera m&aacute;s particular y directa, entre el pueblo de Dios que ha conocido he invocado el Nombre del Se&ntilde;or Jes&uacute;s para remisi&oacute;n de pecados en el bautismo (Hch. 2:38); inclusive, para el pueblo de Dios que profesa y testifica el haber recibido del Se&ntilde;or el don del Esp&iacute;ritu Santo con la evidencia de hablar en nuevas lenguas. En todo caso, la idea abstracta que es important&iacute;simo enfatizar y hacer claro en nuestras mentes, es el hecho innegable de que la santidad entre nosotros es tambi&eacute;n una orden imperativa de origen Divino porque, &ldquo;sin paz y sin santidad, nadie ver&aacute; al Se&ntilde;or&rdquo; (Heb. 12:14).<br /><br />Pasemos pues a considerar la vida de santidad reflejada en los integrantes de la Iglesia en sus principios, de acuerdo como lo describen los escritos sagrados del Nuevo Testamento, en primer lugar, tenemos el Ejemplo Supremo, que es la vida que, como un hombre, vivi&oacute; nuestro Se&ntilde;or y Salvador Jesucristo. Entendemos por las Sagradas Escrituras, que uno de los prop&oacute;sitos principales de Dios al &ldquo;manifestarse en carne&rdquo; (1 Tim. 3:16), fue el de marcarnos el molde perfecto y supremo de santidad que el Eterno desea que Sus hijos vivamos aqu&iacute;. Pues podemos inferir sin temor a equivocarnos, que la santidad es una de las virtudes o frutos del Esp&iacute;ritu Santo que estaban en la mente del Se&ntilde;or Jes&uacute;s cuando dijo: &ldquo;&hellip;y aprended de M&iacute;&rdquo; (Mt. 11:29), es por lo tanto, en el tiempo de la gracia, en el tiempo de la Iglesia, cuando m&aacute;s responsabilidad tenemos los hijos del Alt&iacute;simo para vivir en santidad, pues nuestro mismo Dios, &ldquo;manifestado en carne&rdquo; (1 Tim. 3:16), nos ha fijado el ejemplo y nos ha se&ntilde;alado el camino.<br /><br />Enseguida, nuestra atenci&oacute;n se fija en la vida de santidad que vivieron los disc&iacute;pulos y ap&oacute;stoles del Se&ntilde;or. Ellos, como parte integrante del pueblo original, Israel, estaban bien versados de las interpretaciones judaicas relacionadas con la santidad. Ellos mismos fueron instruidos por el Se&ntilde;or, en lo que toca a la vida de santidad, usando como base lo que ya estaba establecido desde la antig&uuml;edad en Israel. El mismo Se&ntilde;or confirma esto, al declarar que &Eacute;l, &ldquo;no vino para abrogar la ley, sino para cumplirla&rdquo; (Mt. 5:17). La doctrina de la santidad entre el pueblo santo, adquiri&oacute; por lo tanto en el evangelio, una dimensi&oacute;n superior para ser as&iacute; aplicada a los integrantes de la Iglesia del Se&ntilde;or, ahora, la santidad ha sido elevada a un estado superior, por cuanto ya no es solamente en lo f&iacute;sico o natural, conforme a la Ley, sino en el alma, en el esp&iacute;ritu, en los sentimientos de los verdaderos servidores del Eterno Dios. La santidad que es conforme a la gracia: &ldquo;EXTERIOR E INTERIOR&rdquo;.<br /><br />Llamo aqu&iacute; la atenci&oacute;n al hecho muy particular de que el Se&ntilde;or, durante todos los d&iacute;as de Su ministerio terrenal, se preocup&oacute; por inculcar en Sus disc&iacute;pulos y dem&aacute;s seguidores, la idea de esa santidad que hemos llamado &ldquo;superior&rdquo;, que es la del esp&iacute;ritu, a tal grado fue enf&aacute;tico el Maestro sobre la prominencia de la santidad en el esp&iacute;ritu, que reprob&oacute; varias ocasiones la actitud de una santidad exterior de apariencia, de formas. El reproche del Se&ntilde;or fue para los practicantes y ense&ntilde;adores de tal santidad entonces, ciertamente. Pero la reprensi&oacute;n Divina en este sentido ha estado en pie durante todas las edades, y hasta hoy, pues siempre ha habido, como lo hay tambi&eacute;n hasta estas fechas, quienes predican y viven la misma clase de santidad que vivieron hace ya cerca de 21 siglos, aquellos a quienes el Se&ntilde;or reprendi&oacute;, diciendo: &ldquo;&iexcl;Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hip&oacute;critas!&rdquo; (Lc. 11:44).<br /><br />El &eacute;nfasis del Se&ntilde;or, hablando muy particularmente de la santidad en Su pueblo, ha sido siempre que cuando sus hijos vivan en santidad, la vivan con el coraz&oacute;n, con el sentir y en verdad, pues Dios conoce mejor que nadie esa tendencia natural muy humana, de hacer las cosas para que las mire el hombre, haci&eacute;ndolas para quedar bien ante los ojos de los hombres y as&iacute; convencer a los hombres, olvidando que &ldquo;El Se&ntilde;or mira no lo que el hombre mira; pues que el hombre mira lo que est&aacute; delante de sus ojos, m&aacute;s el Se&ntilde;or mira el coraz&oacute;n&rdquo; (1 Sam. 16:7).<br /><br />La prueba de lo ya explicado la tenemos en el serm&oacute;n del monte (Mt. 5, 6 y 7), aqu&iacute; el Se&ntilde;or sublimiza lo que es superior, o sea los valores espirituales operando en los sentimientos humanos, sublimiza la belleza de la santidad en el esp&iacute;ritu, se&ntilde;ala la esencia de la santidad perfecta, que es Dios mismo, para que esta sea imitada por Sus verdaderos seguidores. All&iacute; no cabe nada que fuere ficticio, nada que fuere de apariencia, all&iacute; est&aacute; descrito lo que es real, lo que llena, lo que satisface en verdad tanto a Dios como al hombre que pone por obra las palabras del Maestro.<br /><br />Cabe aqu&iacute; mencionar un incidente b&iacute;blico curioso como el siguiente: Cuando el Se&ntilde;or Jes&uacute;s fue aprendido en el Huerto, &ldquo;Pedro, que ten&iacute;a espada, sac&oacute;la, e hiri&oacute; al siervo del pont&iacute;fice, y le cort&oacute; la oreja derecha, este siervo se llamaba Malco&rdquo; (Jn. 18:10). Fij&eacute;monos muy bien en un detalle aqu&iacute;, y este es, que Pedro &ldquo;no busc&oacute; espada&rdquo; ni tampoco &ldquo;pidi&oacute;&rdquo; prestada alguna espada, sino que &eacute;l &ldquo;ten&iacute;a una espada&rdquo;. Ahora yo me pregunto: &iquest;No hab&iacute;a ya andado Pedro, para ese tiempo, por tres a&ntilde;os y medio con el Se&ntilde;or? &iquest;Desde cu&aacute;ndo hab&iacute;a andado con su espada fajada en el muslo, y el Se&ntilde;or no le hab&iacute;a exhortado para que la dejara? La realidad es que, as&iacute; como lo hace hoy cualquier buen relojero, Dios no arregla los &ldquo;relojes humanos&rdquo; empezando por las manecillas de estos, primero arregla lo de adentro, los sentimientos, y luego &ldquo;las manecillas&rdquo;. La santidad de Dios en Sus hijos, no opera de afuera para adentro, sino de adentro para afuera, lo contrario a este orden es hueco, es falso, es apariencia.<br /><br />Los extremismos en la santidad entre el profesante cristianismo, est&aacute;n marcados por las advertencias de los ap&oacute;stoles en varias porciones escriturales, tiempos y lugares. Por una parte, se refieren a aquellos que, llam&aacute;ndose cristianos y aun ministros de Cristo el Se&ntilde;or, vivan una vida inmoral y mundana, por otra parte, reprueban el extremismo de aquellos que usaban la apariencia de una santidad estricta, como un frente para adquirir &ldquo;cierta reputaci&oacute;n de sabidur&iacute;a&rdquo; (Col. 2:23). En esto va incluido tambi&eacute;n el celibato (no casarse) y el ascetismo (el encerrarse en un claustro). Hoy en d&iacute;a la situaci&oacute;n que prevalece no es mucho mejor, de lo contrario las actuaciones de los extremos se ha refinado con el paso del tiempo, y el n&uacute;mero de un extremista, de un lado y de otro, se han multiplicado como nunca.<br /><br />Hoy, por una parte, vemos un n&uacute;mero incontable de miembros y ministros que profesan cristianismo, pero cuyas vidas son similares en todos los aspectos a las vidas de las gentes que no conocen ni sirven al Se&ntilde;or. Predicadores y &ldquo;cristianos&rdquo; para quienes nada es malo ni es pecado, pues &ldquo;todo est&aacute; bien, solamente creyendo en el Se&ntilde;or&rdquo;, seg&uacute;n ellos. La mayor&iacute;a de ellos ha &ldquo;nacido otra vez&rdquo; (Jn. 3:3), y muchos de ellos se sienten justificados en su vida mundana porque &ldquo;han hablado ya nuevas lenguas&rdquo; (?), la bajeza de este extremismo ha llegado al grado de &ldquo;cristianizar&rdquo; el pecado por el que fueron quemados Sodoma y Gomorra. Cada d&iacute;a, crece el n&uacute;mero de los &ldquo;cristianos&rdquo; y &ldquo;ministros&rdquo; quienes, habiendo pecado, o viviendo una vida mundana, &ldquo;no se han arrepentido de la inmundicia y fornicaci&oacute;n y deshonestidad que han cometido&rdquo; (2 Cor. 12:21), muchos de ellos, justifican su mundanalidad con el hecho de pertenecer a lo que cada quien llama &ldquo;su iglesia&rdquo;.<br /><br />Por otra parte, en cambio, est&aacute;n los grupos de cristianos fan&aacute;ticos y radicales, quienes usando un variado n&uacute;mero de formas de &ldquo;santificaci&oacute;n&rdquo;, se sienten glorificados al grado de que pierden la noci&oacute;n de lo que puede llamarse, una vida normal. Para estos ministros y grupos del extremismo en la santidad, todo lo que cuenta son aquellas maneras, actuaciones o apariencias exteriores que para ellos es en lo que consiste la santidad, son tantos los grupos, y tan diversas las doctrinas de &ldquo;santidad&rdquo;, que he podido observar durante todos los a&ntilde;os de mi caminar en el Se&ntilde;or, que es materialmente imposible el poder describirlos a todos, mucho menos el hacerlo en unos cuantos renglones. Una cosa tienen en com&uacute;n todos los ministros y grupos del extremo derecho en lo que refiere a la santidad, y esto es, que cada uno cree que no hay nadie m&aacute;s santo que &eacute;l (o ellos). El trabajo por excelencia de esta clase de &ldquo;santos&rdquo;, consiste en estar condenando y mandando al infierno a todos lo que no creen o no se sujetan a sus &ldquo;moldes de santidad&rdquo;.<br /><br />Los he conocido ense&ntilde;ando que ya no hay que trabajar, que ya no hay que afeitarse ni ba&ntilde;arse, que hay que ponerse &ldquo;esta&rdquo; ropa o quitarse &ldquo;esta otra&rdquo;, que se debe de parar &ldquo;as&iacute;&rdquo; y &ldquo;as&iacute; no&rdquo;; unos, que siempre deben de andarse riendo, otros, que no deben de re&iacute;rse, etc., etc. Es incre&iacute;ble lo rid&iacute;culo de los extremos a que llegan los cristianos cuando son llevados por el esp&iacute;ritu del radicalismo fan&aacute;tico, para estos &uacute;ltimos, todo es pecado y todo es sucio, y eso hace vivir a muchos de ellos en un tormento interior horrible y desesperante de juicio y condenaci&oacute;n. Para los otros, ya dijimos, todo est&aacute; bien, aunque se est&eacute;n quemando en vida. La realidad es que la santidad, como todos los dem&aacute;s dones y virtudes de Dios, debe de estar en el centro de la balanza de lo que es justo y razonable, seg&uacute;n el Se&ntilde;or y Su Palabra, los extremismos siempre han tra&iacute;do perjuicios al Pueblo de Dios, tanto a Israel como a la Iglesia, las doctrinas torcidas sobre la santidad, han sido usadas siempre como un arma muy especial por el diablo.<br /><br />La santidad que Dios m&aacute;s quiere en Sus hijos, ya lo enfatizo antes, es la limpieza y santidad del vaso por dentro. Mas sabemos que esto implica y requiere la limpieza y la santidad del vaso tambi&eacute;n por fuera. La verdad es que es posible que el vaso puede estar limpio por fuera, y a la vez sucio por dentro. Pero nunca ser&iacute;a posible que el vaso est&eacute; verdaderamente limpio por dentro, y a la vez sucio por fuera, pues la limpieza y la santidad interior, al ser esta una realidad en la vida del cristiano, invariablemente le va a guiar y a dirigir para que en todos los aspectos de su vida exterior aparezca tambi&eacute;n la santidad. Con lo dicho, establecemos una regla inmutable que podemos usar sin temor a equivocarnos, y as&iacute; se&ntilde;alar que todo cristiano, fuere hombre o mujer, mayor o joven, miembro o ministro, quien en verdad vive una vida de santidad interior, va tambi&eacute;n a vivir esa santidad en su aspecto exterior.<br /><br />La santidad verdadera y balanceada debe de afectar todos los aspectos de la vida de cada hijo de Dios en verdad, la santidad debe de gobernar sus pensamientos, sus conceptos y opiniones, como tambi&eacute;n sus juicios. La santidad debe de aparecer en sus palabras, en sus acciones y en sus tratos con todos los que le rodearen, y con todos los que se relacionare, todo esto, y a&uacute;n m&aacute;s, son los frutos de lo que aqu&iacute; hemos llamado &ldquo;la santidad interior&rdquo;. Mas ahora pasemos a ocuparnos en considerar algunos de los muchos aspectos de la &ldquo;santidad exterior&rdquo; de los hijos e hijas de Dios. Hagamos esto en forma de preguntas, para que cada quien considere en tal forma su propia parte, y as&iacute; haga un justo juicio delante de Dios, de sus actuaciones y de su vida en general, y para ello, citemos antes la infalible Palabra de Dios.<br /><br />En el aspecto exterior de las hijas de Dios, las bases b&iacute;blicas que podemos usar como la regla del Esp&iacute;ritu son las siguientes: &ldquo;Asimismo tambi&eacute;n las mujeres, atavi&aacute;ndose en h&aacute;bito honesto, con verg&uuml;enza y modestia; no con cabellos encrespados, u oro, o perlas, o vestidos costosos, sino de buenas obras, como conviene a mujeres que profesan piedad&rdquo; (1 Tim. 2:9-10). &ldquo;El adorno de las cuales (de las mujeres) no sea exterior con encrespamiento del cabello, y atav&iacute;o de oro, ni en compostura de ropas; sino el hombre del coraz&oacute;n que est&aacute; encubierto, en incorruptible ornato de esp&iacute;ritu agradable y pac&iacute;fico, la cual es de grande estima delante de Dios&rdquo; (1 Ped. 3:3-4). Las palabras claves en estas Escrituras son: &ldquo;verg&uuml;enza y modestia&rdquo;. All&iacute; reside la balanza de que antes hemos hablado. Basados en lo dicho, ahora pregunto.<br /><br />&iquest;Por qu&eacute; mi hermana se peina con esos peinados escandalosos al igual como los usan las mujeres del mundo que no temen ni sirven a Dios? &iquest;Qu&eacute; no dice la Palabra de Dios que, &ldquo;a la mujer criar el cabello le es honroso&rdquo; (1 Cor. 11:15)?, si mi hermana es de las que saben y entienden que &ldquo;toda mujer que ora o profetiza no cubierta su cabeza, afrenta su cabeza&rdquo; (1 Cor. 11:5), &iquest;por qu&eacute; no cubre su cabeza cuando ora o cuando adora a Dios, para agradar al Se&ntilde;or? Ahora, &iquest;cree en verdad mi hermanita (fuere joven o mayor) que es agradable ante el Se&ntilde;or el usar ese maquillaje que usan las mujeres mundanas? &iquest;No cree que podr&iacute;a mirarse mejor arreglando su rostro en la forma natural como Dios la form&oacute;? Preg&uacute;ntese, mi hermana, &iquest;necesita en su cabeza, en sus brazos, en sus manos, todas esas alhajas, anillos, prendedores y arracadas? &iquest;Ignora acaso que todo ello es vanidad pura, y que no es eso lo que Dios quiere ver en Sus hijas que profesan amarle? (L&eacute;ase Isa&iacute;as 3:16-24). Recuerda, mi amada hermanita, que la palabra clave que hemos citado es, &ldquo;modestia&rdquo;. Radicalismo fan&aacute;tico no. MODESTIA.<br /><br />&iquest;C&oacute;mo miras t&uacute;, mi hermana, la clase de ropa indecente y desvergonzada que usan las mujeres que no temen a Dios? &iquest;Las envidias? &iquest;O eres t&uacute; de las que usan esos vestidos o pantalones propios para las mujeres p&uacute;blicas, con los que exhiben sin ninguna verg&uuml;enza sus cuerpos para provocar a los hombres? &iquest;Recuerdas la Escritura que dice: &ldquo;No vestir&aacute; la mujer h&aacute;bito de hombre, ni el hombre vestir&aacute; ropa de mujer; porque abominaci&oacute;n es al Se&ntilde;or tu Dios cualquiera que esto hace&rdquo; (Dt. 22:5)? Y tambi&eacute;n: &ldquo;No am&eacute;is al mundo, ni las cosas que est&aacute;n en el mundo. &iquest;Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no est&aacute; en &eacute;l&rdquo; (1 Jn. 2:15)? si t&uacute; en verdad amas al Se&ntilde;or y quieres en realidad ver Su rostro en gloria, tienes que recordad, mi hermana, que &ldquo;sin la paz y la santidad, nadie ver&aacute; al Se&ntilde;or&rdquo; (Heb. 12:14). &iquest;Verdad que all&aacute; en el fondo de tu coraz&oacute;n t&uacute; entiendes que la santidad en tu vida tiene mucho que ver con la manera en que te vistes y te arreglas? Esa es la voz de tu Se&ntilde;or. &iexcl;Esc&uacute;chala! &iexcl;Obed&eacute;cela!<br /><br />A ti, mi hermano var&oacute;n, joven o mayor, tambi&eacute;n te incluyo en esta serie de preguntas. Dime, &iquest;qu&eacute; acaso tu conciencia no te molesta cuando te vistes y te arreglas imitando las costumbres y las modas de los inconversos? &iquest;Es acaso para ti esa clase de peinados o cortes de pelo con que los hombres aparecen como mujeres? &iquest;Verdad que t&uacute; entiendes que esas ropas exageradas e indecentes que usan los populares &iacute;dolos de las multitudes mundanas, no son para ti? Dime, &iquest;no crees que es pura vanidad, y hasta molesto, el traer anillos en todos los dedos, juntamente con las otras alhajas m&aacute;s que hacen a los hombres que se miren hasta rid&iacute;culos? &iquest;Verdad que el Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or te da testimonio, diciendo que todas esas modas y costumbres mundanas no son para ti? Tambi&eacute;n a nosotros, los cristianos varones, aplican las palabras claves antes citadas, &ldquo;verg&uuml;enza y modestia&rdquo;. Ciertamente que es una satisfacci&oacute;n agradable el poder distinguirnos ante el mundo como hombres de Dios, con un aspecto exterior de modestia.<br /><br />Me ser&iacute;a imposible el enumerar en unos cuantos renglones, todas las preguntas que, como las anteriores, pudi&eacute;ramos hacer. Sin embargo, hay algunas declaraciones que conviene poner tambi&eacute;n en las mentes de los hijos de Dios, fueren ahora hombres o mujeres, mayores o j&oacute;venes, miembros o ministros. Declaraciones sobre actuaciones muy comunes que parece hoy d&iacute;a, en la opini&oacute;n de muchos, que no son de importancia, pero cuyo resultado ha sido siempre fatal, y sigue si&eacute;ndolo para aquellos de quienes es requerida la santidad. No es correcto para los verdaderos servidores del Se&ntilde;or Jes&uacute;s, el llenar su cabeza por su propio gusto con las canciones mundanas de pasiones y desv&iacute;os, con los ritmos que han tenido su origen en los s&oacute;rdidos ambientes depravados y sat&aacute;nicos del &ldquo;mundo art&iacute;stico&rdquo;. Est&aacute; muy fuera de la voluntad del Santo, que Sus hijos ensucien sus mentes, pierdan miserablemente su tiempo y arruinen sus vidas espirituales adorando d&iacute;a a d&iacute;a delante del altar de Baal, como lo son los sucios y variados programas de televisi&oacute;n, bajo el pretexto com&uacute;n de &ldquo;ver las noticias&rdquo; y ciertos documentales instructivos. Miles y miles de creyentes en Cristo el Se&ntilde;or han ca&iacute;do y siguen cayendo en un vicio diab&oacute;lico del que hoy no se pueden ya librar, muchos ya no se conforman con las programaciones regulares, sino que ahora se surten de pel&iacute;culas y entretenimientos de toda clase de porquer&iacute;as que ensucian las mentes y arruinan el alma. Adem&aacute;s de eso, est&aacute; tambi&eacute;n la surtida y abundante literatura sucia y pornogr&aacute;fica a la que est&aacute;n expuestos continuamente muchos de los hijos de Dios en la escuela, en los trabajos, en la calle. &iexcl;CUIDADO!<br />&#8203;<br />Los muchos y diversos ambientes mundanales corrompidos, no son para que participen o se envuelvan en ellos en ninguna forma los hijos del Alt&iacute;simo, las pl&aacute;ticas soeces y de bromas carnales y sucias son cosas de las que el cristiano que quiere agradar al Se&ntilde;or debe huir. Las Escrituras nos amonestan que, como hijos de Dios, &ldquo;conviene que vosotros se&aacute;is en santas y p&iacute;as conversaciones&rdquo; (2 Ped. 3:11), por tanto, los chismes entre los hermanos, las pl&aacute;ticas maliciosas, las intrigas, etc., son abominaci&oacute;n ante el Rey de los santos. Una vez m&aacute;s, como lo he hecho ya muchas veces, invito a mi hermano, a mi hermana, a mi compa&ntilde;ero en el ministerio, a que lea con todo detenimiento el Salmo 50, del verso 16 en adelante.<br /><br />En el mensaje de la gracia, no encontramos un molde espec&iacute;fico al cual pudi&eacute;ramos referirnos, en lo que toca a la santidad en la Iglesia, como lo encontramos en la Ley con relaci&oacute;n a Israel. En los principios de la Iglesia, se nos dice que, &ldquo;se juntaron los ap&oacute;stoles y los ancianos para conocer de este negocio&rdquo; (Hch. 15:6), o sea para decidir si los cristianos entre los gentiles ten&iacute;an que guardar la Ley, como la segu&iacute;an guardando los cristianos entre los Jud&iacute;os, la determinaci&oacute;n fue la siguiente: &ldquo;Que ha parecido bien al Esp&iacute;ritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna otra carga m&aacute;s que estas cosas necesarias: Que os absteng&aacute;is de cosas sacrificadas a &iacute;dolos, y de sangre, y de ahogado, y de fornicaci&oacute;n; de las cuales cosas si os guardareis, bien har&eacute;is. Pasadlo bien&rdquo; (Hch. 15:28-29).<br />El mismo Esp&iacute;ritu Santo que dirigi&oacute; en la forma ya descrita a los ap&oacute;stoles para que se&ntilde;alaran las breves condiciones citadas, es el mismo que ahora reside en la vida de cada miembro de la Iglesia, ahora, el prop&oacute;sito de Dios es ya no repetir lo que hizo con Israel al poner Sus leyes escritas en piedra y papel, pues en la gracia, Su prop&oacute;sito est&aacute; declarado cuando dice: &ldquo;Y este es el pacto que har&eacute; con ellos despu&eacute;s de aquellos d&iacute;as, dice el Se&ntilde;or: Dar&eacute; Mis leyes en sus corazones, y en sus almas las escribir&eacute;&rdquo; (Heb. 10:16). Ahora, quienquiera que profesare el &ldquo;haber nacido otra vez&rdquo;, &ldquo;haber recibido a Cristo en su coraz&oacute;n&rdquo;, &ldquo;el haber recibido el don del Esp&iacute;ritu Santo&rdquo;, y no mostrare en su vida los efectos de la santidad Divina, tanto por dentro como por fuera, sencilla y llanamente, &ldquo;no ver&aacute; al Se&ntilde;or&rdquo; (Heb. 12:14). Esta es la tremenda verdad que marca el Dios Eterno por Su Palabra, y nosotros no la podemos ignorar, ni mucho menos cambiar sin traernos juicio y aun condenaci&oacute;n.<br />Para concluir, vuelvo a repetir lo ya antes mencionado, pero que es de importancia cardinal el no olvidarlo, que es indispensable e imperativo para los verdaderos hijos de Dios el vivir una vida limpia y santa, por fuera y por dentro. Si la santidad exterior es usada para jactancia, para vanagloriarse, para creerse mejor o superior, y para juzgar y condenar a otros que no hicieren lo mismo, esa santidad no solamente es vana, sino aun abominable delante de la presencia del Rey de los santos, la santidad Divina est&aacute; a la vez forrada con el mismo amor y compasi&oacute;n que hubo tambi&eacute;n en el Se&ntilde;or durante Su ministerio terrenal.<br /><br />Dios te bendiga</font></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:18px;"></div>  <div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:9.1877496671105%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:0px;padding-bottom:0px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:left"> <a href='https://www.cjcfresno.org/uploads/2/6/4/9/26496698/57-la_santidad.pdf' target='_blank'> <img src="https://www.cjcfresno.org/uploads/2/6/4/9/26496698/printer-logo-small_10_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:90.812250332889%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:0px;padding-bottom:0px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:left"> <a href='https://plus.google.com/+CjcfresnoOrg/posts' target='_blank'> <img src="https://www.cjcfresno.org/uploads/2/6/4/9/26496698/googleplus-logo-official-icon_10_orig.png" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>]]></content:encoded></item></channel></rss>